Lamentablemente, la mayoría de los cristianos proyectan sus propias creencias personales en el texto, de la sìguìente manera: «Porque deseo que mi alma inmortal deje el cuerpo en el mismo momento de la muerte para estar en el cielo con Cristo». Algunos cristianos incluso refieren a casos de experiencias cercanas a la muerte en su intención de probar que las almas de los justos dejan el cuerpo y van al cielo al morir. Sin embargo, la Biblia es clara en cuanto a cuándo partirá el pueblo de Dios para estar con el Seńor. Nunca es en el momento de la muerte, sino de la traslación. En otros pasajes, el apóstol Pablo nos asegura que los muertos en Cristo no van al cielo antes que los vivos:
«Por esto les decimos a ustedes, como enseñanza del Señor, que nosotros, los que quedemos vivos hasta la venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarãn primero; después, los que hayamos quedado vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; y así estaremos con el Señor para siempre» (1 Tes. 4:15-17).
La opinión de Pablo es clara: los muertos justos irán a la casa del Padre en la segunda venida, no al morir. Jesús prometió a sus discípulos que iría al cielo para prepararles un lugar y luego regresaría para llevarlos con él (Juan 14: 1-3).
Comparemos las tres opciones de Pablo en 2 Corintios 5: 1-10, 1 Tesalonicenses 4: 15-17 y Filipenses 1: 21-24:
- 2 Corintios 5: Vivo, desnudo, trasladado (la mejor opción).
- 1 Tesalonicenses 4: Vivo, dormido, trasladado (la mejor opción).
- Filipenses 1: Vivo, muerto, trasladado (la mejor opción).
Pablo escribió 2 Timoteo durante su segundo encarcelamiento en Roma. En ese momento de su vida estaba seguro de que le esperaba el martirio. Sin emba^8 estaba igualmente seguro de que, debido a que habîa peleado la buena batalla, terminado la carrera y mantenido la fe, Jesús le daría la corona de justicia, no en la muerte sino al momento de su regreso: «Yo ya estoy para ser ofrecido en sacrificio; ya se acerca la hora de mi muerte. He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fief. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel dia. Y no me la dară solamente a mî, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa» (2 Tim. 4: 6-8).
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Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado, ¿qué enseñanzas crees que refleja?
¿Qué preguntas te surgen? ¿Qué partes te parecieron difíciles?
¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
¿Es la verdad de la traslación un hecho en tu vida? ¿Por qué sí o por qué no?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 5 «EL DESEO ARDIENTE DE PABLO»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
