Ya vimos en otra lección que el «espíritu» es el aliento con el registro de nuestra vida que Dios mantiene en los libros celestiales y que nos devolverá en la resurrección. De alguna manera, durante el tiempo del Antiguo Testamento, el registro de la vida de los justos muertos no era «perfecto». ¿Por qué? Simplemente porque Jesús aún no había venido. A través de su vida y su muerte, Jesús llegó a ser «perfecto» o competente para perfeccionarlos o cualificarlos legalmente para la salvación.
Hebreos 7–10 nos dice que el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento no podía perfeccionar legalmente ni cualificar a los creyentes del Antiguo Testamento para la salvación. El sacerdocio levítico no perfeccionaba nada porque simplemente apuntaba hacia una mejor esperanza (Heb. 7: 11-19). El sistema del Antiguo Testamento no podía perfeccionar la conciencia del adorador porque era «símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas purificaciones y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas» (Heb. 9: 9-10, RV95). Sin embargo, Jesús perdonó legalmente los pecados de los héroes de la fe y perfeccionó su «espíritu» (su registro de vida) porque él no vino con «sangre de animales», sino con «su propia sangre», y así obtuvo «redención eterna» (Heb. 9: 12, TLA, RV95).
Hebreos 10: 1-4, 11-12, 14 establece un contraste entre lo antiguo y lo nuevo. El sistema ceremonial no podía perfeccionar a los que se acercaban, porque la sangre de animales no podía legalmente quitar el pecado. Después de ofrecer la sangre del animal, el adorador continuaba consciente de sus pecados. Sin embargo, por una sola ofrenda de mejor sangre, Jesús «perfeccionó para siempre a los que está haciendo santos» (NTV).
El registro de vida de los santos del Antiguo Testamento no era perfecto, porque Jesús, la realidad, aún no había llegado: «Ninguno de ellos recibió lo que Dios había prometido, aunque fueron aprobados por la fe que tenían» (Heb. 11: 39). Los héroes de la fe del Antiguo Testamento no podían ser perfeccionados sin los cristianos del Nuevo Testamento o aparte de ellos: «Porque Dios, teniéndonos en cuenta a nosotros, había dispuesto algo mejor, para que solamente en unión con nosotros fueran ellos hechos perfectos» (Heb. 11: 40). ¿Qué es ese «algo mejor»? La Epístola a los Hebreos nos da la respuesta. Los héroes de la fe del Antiguo Testamento vivían en el período de los símbolos, mientras que la audiencia inmediata de la Epístola a los Hebreos vivía en el tiempo de la realidad hacia la que apuntaban esos símbolos.
Ahora estamos listos para entender Hebreos 12: 24. La mayoría de las versiones de la Biblia infieren que este texto contrasta la sangre derramada de Abel con la sangre derramada de Jesús. Las palabras «mejor que la de Abel» aparecen insertadas en el texto, refiriéndose a la sangre. La sangre de animales no podía eliminar el pecado legalmente, ¡pero la sangre de Cristo sí! Albert Barnes entiende el sentido correcto del texto: «El significado de este pasaje es que la sangre de Jesús habla mejores cosas que Abel; es decir, que la sangre de Jesús es la “realidad” de la cual la ofrenda de Abel fue un “tipo”» (De Barnes’ Notes, Electronic Database, Biblesoft, Inc, 2014).
Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado, ¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
- ¿Qué preguntas te surgen después de haber estudiado la lección? ¿Qué partes te parecieron difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
- ¿De qué manera la sangre de Jesús te hace perfecto?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 10 «LOS ESPÍRITUS DE LOS JUSTOS»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
