jueves , 24 septiembre 2026
Lección de Universitarios 2024

inTerpreta

Perdón y poder

El evangelio registra la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. Casi todo el mundo ha oído la archiconocida verdad de Juan 3: 16, de que Dios nos amó tanto que pagó el precio de nuestros pecados para que pudiéramos tener vida eterna. Es una declaración hermosa, por lo que merece la pena profundizar en la dinámica subyacente dentro del marco del gran conflicto.

Elegir el pecado nos condena a la muerte eterna, porque la elección de pecar es la elección de desconectarnos de Dios, la Fuente de toda vida. Es, literalmente, elegir morir. En el fondo, el pecado es orgullo y egoísmo, dos actitudes directamente opuestas a la ley de la vida y del amor abnegado. La ley de Dios proporciona la única forma de que el universo exista en paz eterna y verdadera libertad. Su ley es la única forma posible de que la vida prospere. Todo lo que está en desacuerdo con ella conduce a la muerte. Si la ley no fuera seria o importante, la muerte de Cristo no habría sido necesaria.

Para poder ofrecer a los pecadores una segunda oportunidad de fidelidad y vida eterna, Dios tuvo que crear una forma de mantener la ley del amor y la justicia y, al mismo tiempo, perdonar el pecado y sanar al pecador. En pocas palabras, tuvo que encontrar una forma de hacer cumplir la ley y a la vez librarnos de las consecuencias de infringirla. La vida y la muerte de Jesús lograron todo eso y, como resultado, todas las acusaciones de Satanás contra los creyentes pueden desestimarse legalmente. ¡Aleluya!

Como el Legislador, cuando Jesús experimentó la muerte en lugar de todos los pecadores que hayan existido y existirán alguna vez, tomó sobre sí el resultado de infringir la ley. Murió debido a la abrumadora carga de todos los pecados cometidos, por el veredicto de culpabilidad que conllevaban y por el castigo de esos pecados, que fue derramado sobre él en su totalidad. Mediante esta transferencia del castigo de todos los pecadores a sí mismo, Cristo puede ofrecer legalmente el perdón —la justificación— a todos los que creen y confían en que su muerte logró todo esto. En su resurrección, Jesús selló el acuerdo que garantiza esta salvación a todos los que creen. Satanás es un enemigo derrotado. ¡La victoria de Cristo es nuestra!

Como uno de nosotros, Jesús vivió y ejemplificó el principio de la fe salvadora: la confianza total en Dios. Una de las principales afirmaciones de Satanás era que Dios es demasiado exigente y que su ley es imposible de cumplir, pero Jesús demostró que Adán y Eva pudieron haber resistido la tentación y vivido sin pecar. Nuestro historial de pecado y rebelión queda cubierto por el historial de justicia  de Dios. También le mostró a la humanidad que ahora que estamos perdonados, si confiamos en la gracia de Dios, podemos seguir a Jesús y volver a aprender a ser fieles. Jesús ofrece poder para vivir una vida de fidelidad mediante la plena confianza en él.

Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:

  • ¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
  • ¿Qué preguntas te surgen?
  • ¿Qué partes te parecieron difíciles?
  • ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
  • Ahora que sabes que la muerte de Jesús te brinda su perdón y su poder, ¿cómo eliges vivir hoy y cada día?

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
2do trimestre 2024
Lección 06 «EL ALEGATO FINAL DE DIOS»
Colaboradores: Joaquin Maldonado y Adriana Jiménez

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