martes , 14 julio 2026

ABRIR LAS PUERTAS AL ESPÍRITU

¿Es posible llegar a ser un cristiano sin nunca pactar nada con Dios? ¿Es posible casarse con alguien y nunca prometer nada? ¿Alguna vez pensaste por qué algunas parejas siguen de novios pero nunca se casan? ¿Es posible pasar la vida entera solo «de novio» con Jesús, pero sin responder jamás a su propuesta de matrimonio (un compromiso decidido), y aun así heredar la vida eterna?

Si una pareja intenta disfrutar de lo mejor de ambos mundos —de estar solteros y del matrimonio, de la libertad y de la intimidad—, se pueden encontrar en una relación disfuncional, mediocre y poco significativa. Los incapacita para experimentar una intimidad y un amor profundos, que solo son posibles en el compromiso para toda la vida que provee el matrimonio. De manera similar, quienes se aferran a una actitud poco comprometida con Cristo y no avanzan de la etapa de «noviazgo» a la de «matrimonio» nunca disfrutarán de los privilegios completos de quienes dejan todo atrás para «casarse» con el Novio, de por vida, en una decisión eterna. Por otro lado, quienes se comprometen por fe a seguir las pisadas de Jesús de sacrificio y negación del yo entrarán en un pacto eterno con él. ¡Todas las bendiciones de este mundo y del venidero estarán disponibles para ellos!

Algunas decisiones o iniciativas espirituales son esenciales si queremos crecer en intimidad con Dios y conocerlo mejor. Según la Biblia, implica lo siguiente: ser bautizado y llegar a ser un miembro regular de una iglesia local; pasar tiempo todos los días en comunión con él; guardar el sábado; ser virgen hasta el matrimonio; ser fiel al cónyuge toda la vida; observar las instrucciones divinas en cuanto a alimentación, entretenimiento y estilo de vida; y devolver regularmente el diezmo y las ofrendas.

¿Qué sucede si alguien no se compromete nunca o nunca se propone nada luego de escuchar las invitaciones de la Palabra de Dios? Muchos que vacilan entre el deber y la tendencia natural, al no hacer un pacto, terminan inclinándose hacia la infidelidad y se apartan de los caminos de Dios. Pero para llegar a ser «hacedores de la palabra y no tan solamente oidores» (Sant. 1: 22), debemos seguir la dirección del Espíritu, someter nuestras decisiones y acciones a la Palabra de Dios y negar el yo. Entonces, por fe en Jesús, debemos pedirle un corazón dispuesto a obedecer, mientras ponemos en práctica los pasos radicales propuestos por él con amor; todo, por nuestro bien.

Cuando hablamos específicamente sobre devolver a Dios los diezmos y las ofrendas, y sobre dar a los pobres, nunca deberíamos esperar que sea algo espontáneo. Si no hacemos un pacto (Gén. 28: 22) o nos lo proponemos en el corazón, como sugiere Pablo (ver 2 Cor. 9: 7), nuestras dádivas serán inconsistentes o esporádicas, de acuerdo a nuestra naturaleza egoísta. Como Jacob comprendió muy bien, la frecuencia en lo que damos debería ser impulsada por Dios y no por nuestro parecer, nuestras emociones, un llamado, un buen proyecto, o incluso una necesidad.

En lugar de alardear de su propia fuerza, Jacob hizo un pacto mientras se arrepentía profundamente por su fragilidad humana. Al hacer el pacto bajo la fuerte influencia de la presencia de Dios, evitó las trampas del corazón egoísta, que aparecerían un poquito después, cuando se desvanecieran las profundas impresiones de Dios en su mente.

Los pactos son como puertas que abrimos al Espíritu Santo que nos dan el deseo y la facultad de hacer lo correcto. Al pactar por fe en el poder de Jesús, y en oración constante, nos decimos a nosotros mismos y a los seres celestiales que queremos que nuestro corazón egoísta sea reemplazado por uno nuevo; uno que esté dispuesto a obedecer y actuar por principios, según la voluntad de Dios. Después de todo, «Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Fil. 2: 13).

Lee el texto bíblico de la semana. ¿A qué parece apuntar?

¿Cuáles son las ventajas de informar a quienes nos rodean sobre nuestros pactos (por ejemplo, el bautismo, el matrimonio, la observancia del sábado o el diezmo)? ¿O deberíamos mantenerlos en secreto?

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 6 «JACOB: LA PROMESA HECHA POR UN DADOR»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez 

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