El plan perfecto de salvación de Dios es una verdad universal, lo que significa que puede ser aceptado por cualquier ser humano que vive en cualquier época, mientras la puerta de la gracia esté abierta.
Este plan de salvación tiene algunas novedades que Dios creó para suplir las necesidades de personas que vivían en períodos específicos de la historia. Estas novedades, llamadas «la verdad presente», se vuelven una prueba para las personas que viven en esa época específica, y no para personas de otras épocas.
En los días de Noé, la «verdad presente» fue el juicio inminente de Dios por medio del agua. Su extraño ofrecimiento de salvación fue a través de un medio de transporte nunca antes visto y todavía no construido. Aceptar o rechazar esa «verdad presente» era un asunto de vida o muerte, que llevaba a la salvación o a la perdición.
Mientras predicaba la «verdad presente», Noé estaba invirtiendo y trabajando. Para salvar a su familia, construyó un vehículo flotante monumental y lo pagó de su bolsillo, ya que no existía ninguna organización que lo subsidiara. La tarea era tan enorme que, en cierto punto, pudo haber dudado de su capacidad para terminarla. De manera similar a los creyentes de la actualidad, el privilegio de conocer el final lo ayudó a tomar las decisiones correctas.
Sabiendo que las crisis radicales requieren medidas radicales, Noé comprendió que era el momento de invertir más que diezmos y ofrendas. No era una cuestión de donaciones ni de generosidad, sino de inteligencia informada por la fe en la revelación de Dios. Después de todo, no había otra opción para la supervivencia y la salvación de toda la familia.
Cuando a lo que predicamos le sigue una inversión nuestra, quiere decir que realmente creemos en lo que predicamos. Al comenzar a construir la nave e invertir todo lo que tenía en ese proyecto, Noé testificó ante el mundo cuán profundas eran sus convicciones sobre la «verdad presente». Cuando la situación atrajo la atención de las multitudes, se abrió una gran puerta para que invitara a las personas a arrepentirse y prepararse para las dificultades. Esto confirma que la aceptación y la práctica de la «verdad presente» llegan a ser el mejor método de evangelismo.
Algunas personas que aceptaron el mensaje de Noé y se unieron a la obra (como Matusalén) murieron antes del Diluvio. Todos los demás, algunos incluso creyentes nominales, ridiculizaron a Noé y lo rotularon como un fanático ingenuo y radical. Creyeron erradamente que el carácter amante de Dios nunca le permitiría destruir a quienes se rebelaban contra su ley. Sin embargo, un movimiento global de arrepentimiento y reforma, como respuesta a la voz profética, podría haber cambiado el destino de aquella generación malvada, como ocurrió siglos después con Jonás y los ninivitas.
Al final de su obra, Noé se había quedado sin bienes materiales, y Dios lo llamó a entrar al arca. Cuando la puerta se cerró por primera vez, él no tenía posesión alguna fuera del arca. Pero cuando la puerta volvió a abrirse, no había nadie más acaudalado que él en el mundo. Todo el mundo (literalmente) pertenecía a él y a sus hijos. Como dijo Jesús: «De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, […] o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo […], aunque con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna» (Mar. 10: 29-30).
¿Cual crees que es nuestra « verdad presente»? (Ver Apocalipsis 14: 6-16.)
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
Lección 3 «NOÉ: EL DADOR AGRADECIDO»
Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

