domingo , 11 octubre 2026
Lección de Universitarios 2026

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Luchando contra los falsos profetas

El mensaje de Elías se oponía abiertamente a los mensajes de cientos de falsos profetas que eran financiados por la familia real (1 Rey. 18:19). Esta oposición no era algo inusual; los profetas del Antiguo Testamento a menudo se enfrentaban a mensajes contradictorios de falsos profetas. Hay evidencia de falsos profetas incluso en la historia temprana de Israel (Deut. 18:20). Afortunadamente, Dios dio a su pueblo orientación sobre cómo distinguir quiénes eran sus verdaderos profetas. Como receptores de la revelación y la inspiración de Dios, los verdaderos profetas transmitían los mensajes de Dios con fidelidad, precisión y honestidad, aunque a veces esto los pusiera en conflicto directo con los que estaban en el poder.

Cuando los profetas verdaderos y los falsos transmitían mensajes contradictorios al mismo tiempo, el pueblo tenía que decidir a qué voz creer. Ese fue el dilema que se plantea en 1 Reyes 22, cuando Acab, rey de Israel, consultó con Josafat, rey de Judá, sobre si debían ir a la guerra contra Ramot de Galaad (1 Rey. 22:3-4). Después de que un grupo de cuatrocientos «profetas» aconsejara unánimemente a los reyes que lucharan (1 Rey. 22:6), Josafat, desconfiado de estos profetas de Asera, insistió en que él y Acab consultaran específicamente a un «profeta del Señor» (1 Rey. 22:7).

Cuando fue convocado un hombre llamado Micaías, conocido por ser un profeta de Dios pero odiado por Acab (1 Rey. 22:8), el mensajero que lo trajo le insistió en que no dijera nada que contradijera lo que ya se había dicho (1 Rey. 22:13). La presión para mentir a la que se enfrentaba Micaías era probablemente la misma que sentían los falsos profetas de Asera para decir lo que el rey deseaba. Pero Micaías no accedió. En cambio, esperó a que Dios le dijera qué decir (1 Rey. 22:14).

Que un rey dijera de este verdadero profeta: «Lo odio, porque jamás me profetiza algo bueno, sino todo lo malo» (1 Rey. 22:8, NBV) dice mucho del rey, pero también del profeta. Obviamente, era un hombre que no temía decir la verdad, ni siquiera al propio rey (lo cual, por decirlo suavemente, no era la mejor forma de ganarse el favor real).

Micaías se enfrentó él solo a cuatrocientos falsos profetas al presentar la verdad que le había sido revelada. Incluso cuando se vio presionado para modificar los mensajes de juicio del Señor con el fin de apaciguar al malvado rey Acab, Micaías presentó la verdad de Dios, sin importarle cómo fuera recibida.

Por cada obra de Dios, Satanás tiene sus falsificaciones. Israel se enfrentó tanto a profetas verdaderos como a falsos. La clave estaba en saber distinguirlos.

¿Qué nos enseña la historia de Micaías, en 1 Reyes 22:1-14, sobre cómo actúan los verdaderos profetas?

Siempre es fácil seguir lo que está de moda. Teniendo en cuenta lo corrupta que puede ser la cultura, ¿por qué esto nunca es una buena idea?

Memoriza tu pasaje favorito de 1 Reyes 19:1-16. Escríbelo varias veces a fin de que te sea más fácil recordarlo.

 

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Lección – Inverso 2026.
4to. Trimestre 2026 «EL DON DE PROFECÍA»
Lección 03 « PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO »
Colaboradores: Henry D. Gómez y Esther Jiménez

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