La luz del mundo entero
Dios desea que todas las personas lleguen al conocimiento de la verdad, y él obra de innumerables maneras para alcanzar a cada individuo, independientemente de sus circunstancias u orígenes. La providencia de Dios alcanza a todos en todos lados. Llega a las personas que están buscando un poder superior, incluso cuando no saben quién es Dios. Elena G. de White describe cómo no hay una sola persona en todo el mundo que esté fuera del alcance de Dios: «Dios no hace distinción por causa de nacionalidad, raza o casta. Él es el Creador de toda la humanidad. Por la creación, todos los hombres pertenecen a una sola familia; y todos constituyen una por la redención. Cristo vino para derribar el muro de separación, para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, a fin de que toda alma tuviera libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo y completo, que lo llena todo. Arrebata de la influencia satánica a aquellos que fueron engañados por sus seducciones, y los coloca al alcance del trono de Dios, al que rodea el arco iris de la promesa. En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni hombre libre» (Profetas y reyes, cap. 31, p. 249).
El apóstol Juan declara sobre Jesús: «La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo» (Juan 1: 9). Juan no especifica cuánto conocimiento se da ni cómo se lo da, pero Pablo proporciona más información: «Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios» (Rom. 1: 20). Pablo argumenta que todos los seres humanos son responsables de la luz que Dios les ha revelado. No todos tienen acceso a la Palabra de Dios, pero Dios ha dado a todos una conciencia (Rom. 2: 12-15). Dios ha tejido un testimonio de sí mismo en el tejido mismo de la creación. Las tinieblas de este mundo no pueden ocultar su poder, sabiduría y divinidad. La luz de la vida ilumina a todos los que están dispuestos a ver.
Dios nos juzga a cada uno de nosotros según hayamos vivido de acuerdo con la luz que recibimos, ya sea poca o mucha. Él nos da oportunidades para abrazar su gracia en cualquier forma en que se revele. A las personas y los grupos culturales que nunca tuvieron acceso a una Biblia o a un misionero, él los juzgará según su respuesta a la luz que se les dio.
Nadie se perderá simplemente por el lugar donde nació. Nadie se perderá simplemente por la verdad a la que pudo o no pudo acceder. Nadie se perderá simplemente por haber nacido en la época equivocada.
¿Cómo influye en tu visión de la justicia y la misericordia de Dios el hecho de saber que él juzga a las personas en función de la luz que han recibido?
¿Qué ejemplos se te ocurren en los que Dios habló a través de sueños, estrellas, animales o fenómenos naturales para llegar a personas con acceso limitado a su Palabra?
1er trimestre 2026 «APOLOGÉTICA: EL AREÓPAGO»
Lección # 13 «ESPERANZA PARA LOS NO CRISTIANOS»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
