viernes , 23 octubre 2026
Lección de Univversitarios 2025

inTerpreta

 

En una acción unida

Antes de que los israelitas cruzaran el Jordán, Josué les recordó que la conquista había de ser una tarea emprendida por parte de todo Israel. Moisés ya había guiado a Israel en la destrucción de todas las ciudades pertenecientes a Og y Sehón, dos reyes amorreos que los habían amenazado (ver Deut. 3: 3-6). La tierra conquistada en el lado oriental del Jordán ya había sido entregada a las tribus de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés. Este había sido el primer paso de la conquista y la primera materialización de un asentamiento permanente. Las familias de esas tribus debieron de sentir que por fin habían cruzado la línea de meta; que, después de cuatro décadas de peregrinaje y de numerosos problemas, estaban por fin en casa, podían echar raíces, trabajar la tierra, plantar sus cultivos y descansar. La tentación de hacer que las demás tribus siguieran conquistando Canaán sin la ayuda de ellos probablemente fue fuerte, pero Moisés había intervenido para asegurarse de que nadie olvidara su deber: «El Señor su Dios les entrega este país en propiedad. Que todos los que sepan pelear, tomen las armas _y marchen al frente de sus compatriotas israelitas_» (v. 18). Es decir, que Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés debían permanecer con las demás tribus hasta que todas hubieran recibido su herencia. Entonces podrían ellos regresar a casa.

Josué repitió este mandato a los israelitas cuando se disponían a cruzar el Jordán (ver Jos. 1: 12-18). Los que ya habían recibido su asentamiento debían dejarlo atrás para ayudar a sus hermanos a adquirir su propia tierra. Aunque algunas de las tribus habían disfrutado ya de las primicias de la tierra, toda la nación debía seguir adelante como un solo hombre. Que apenas una sola tribu se volviera perezosa mientras las demás cargaban con el peso del trabajo que aún restaba los desmoralizaría a todos. Todos debían apoyar a los demás en una acción unida. Como líder humano de la nación, Josué tenía que asegurarse de que estas tribus cumplieran con su compromiso.

Esta historia sobre las tribus de Rubén, Gad y Manasés nos recuerda la importancia de ayudarnos unos a otros en nuestros diversos retos y oportunidades. Los hombres de estas tribus no podían simplemente enviar ayuda económica; tenían que dejar temporalmente a sus familias y viajar a otro lugar para ayudar a sus compatriotas. Este concepto puede resultar difícil hoy en día, en un mundo fragmentado por la cultura, la lengua y las distancias. El valor de esta ética del compartir también se encuentra en el Nuevo Testamento, donde Pablo escribió a la iglesia de Galacia: «Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo» (Gál. 6: 2). La iglesia hoy necesita adultos jóvenes dispuestos a servir fuera de sus hogares, más allá de los muros de la iglesia, e incluso en otros países, para ayudar a avanzar la obra de Dios allí donde se los necesite.

Después de repasar el texto que escribiste y resaltaste:

  • ¿Qué te parece lo que marcaste o subrayaste y relacionaste?
  • ¿Qué preguntas te surgen?
  • ¿Qué partes te parecen más difíciles?
  • ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?

¿De qué maneras puedes apoyar el avance de la misión de la iglesia junto con tus hermanos creyentes?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 04 «EL DESBORDAMIENTO DEL JORDÁN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

kebo88 | kebo88 | kebo88 | slot gacor | slot gacor | slot gacor

Matinales relacionados

inQuiere

  inQuiere Comparte con tu clase de Escuela Sabática o grupo de...

imPlícate

  La mayor culpa de Israel «Si aquellos que habían sido el...

inVita

  Guerrero, Juez y Rey Los juicios de Dios en el libro...

inVestiga

  inVestiga ¿Qué revelan los siguientes pasajes bíblicos sobre los pecados de...