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El panorama empeora

La petición de un viaje de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a Dios era razonable, pero desde ese momento el faraón mostró su duro carácter como respuesta a esta sencilla petición. No tenía ningún interés en permitirles a los esclavos hebreos adorar a su Dios ni en darles un descanso de su trabajo. El faraón exclamó airadamente: «¡Ustedes no son otra cosa que unos holgazanes!» (Éxodo 5: 17). El asunto fue de mal en peor para los israelitas. El faraón ordenó a los capataces que dejaran de proporcionar paja a los esclavos, pero que siguieran exigiéndoles el mismo nivel de producción que antes. Su trabajo se volvió más duro y exigente. Los capataces se volvieron más crueles que nunca. Cuando Dios apareció prometiendo la libertad, parece que sus vidas empeoraron.

Los capataces israelitas se dirigieron a Moisés y Aarón, y les expresaron su malestar: «Que el Señor mire lo que ustedes han hecho y los castigue» (vers. 21). La desafortunada y cruel respuesta del faraón había convencido a los dirigentes judíos de que Dios no estaba obrando a través de Moisés. Así que los capataces israelitas culparon a Moisés de empeorar su situación. Temían que el faraón los matara porque habían despertado su ira. A estas alturas, los israelitas no respetaban a Moisés y no pensaban seguir sus instrucciones (6: 12).

El pueblo de Dios a menudo llega a conclusiones erróneas cuando se enfrenta a pruebas. Cuando no podemos controlar los acontecimientos de nuestra vida, especialmente los malos, recurrimos a un Poder mayor para que nos ayude. Si las cosas empeoran, nuestra conclusión suele ser que nuestro Dios es débil e incapaz de socorrernos. No obstante, el pueblo de Dios no debe medir la presencia de Dios en sus vidas en función de lo bien que les va. De hecho, de esta historia se desprende justo lo contrario: si te va mal, puede ser una señal de que Dios está cerca, obrando por tu salvación. El diablo es un enemigo muy activo que siempre busca incomodar y desanimar al pueblo de Dios. Las cosas a menudo empeoran antes de mejorar.

Desde los confines de nuestras pacíficas vidas, es fácil mirar atrás a las luchas de los israelitas y considerarlos débiles en su fe. Tenían que aprender muchas lecciones importantes de confianza y paciencia. En nuestras propias vidas, debemos ser conscientes de que hay resistencia y contratiempos cuando seguimos a Dios. La parte más difícil de un embarazo es justo antes del parto. La madre puede sentir que se acerca el parto cuando aumenta el dolor. Anímate, porque el sufrimiento bien puede ser un signo de la presencia de Dios, más que un indicador de su ausencia.

Después de repasar el texto que escribiste y resaltaste:

  • ¿Qué te parece lo que marcaste o subrayaste y relacionaste?
  • ¿Qué preguntas te surgen?
  • ¿Qué partes te parecen más difíciles?
  • ¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar?

¿Cómo te sientes cuando haces lo que Dios manda y las cosas empeoran en tu vida?

¿Cómo combates la tentación de medir la presencia de Dios en tu vida por lo bien que te van las cosas?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 04  «CONFRONTANDO AL FARAÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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