Déjalo marinar
Me encanta cocinar. Yo cocino mucho en mi casa, y nada me da mayor alegría que preparar una comida para mi familia y sentarnos juntos a disfrutarla. He aprendido que algunas recetas requieren tiempo para que el plato adquiera todo su sabor. El tofu, por ejemplo, cuando está sin marinar, puede ser insípido o incluso saber mal, pero, si le pones la salsa y las especias adecuadas, lo incomible se vuelve completamente delicioso. Creo que lo mismo sucede cuando pasamos tiempo meditando en las Escrituras.
La amonestación de Pablo a los colosenses en la que los instaba a que permitieran que la Palabra de Dios morara en ellos rica y abundantemente me recuerda algo que Elena G. de White escribió hace muchos años: «Hermanos y hermanas, ancianos y jóvenes, cuando tengáis un momento libre, abrid la Biblia y atesorad en la mente sus preciosas verdades. Cuando estéis trabajando, custodiad vuestra mente, mantenedla firme en Dios, hablad menos y meditad más» (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 581). Elena G. de White vivió mucho antes de que la meditación, la conciencia plena (mindfulness) y otras prácticas espirituales orientales se volvieran populares. ¿Qué quiso decir ella con meditar en la Palabra de Dios? ¿Tiene esto alguna conexión con la advertencia de Pablo de dejar que la Palabra de Dios more en nosotros?
En el Antiguo Testamento, hay dos palabras hebreas que pueden traducirse como «meditar». Una hace referencia a un murmullo de tono bajo, y la otra significa estar completamente absorto y concentrado en algo. La idea bíblica de la meditación es la de alguien que reflexiona, rumia y se concentra en el significado de un texto o pasaje bíblico. Esto es muy diferente a las meditaciones orientales, que animan a quienes meditan a vaciar la mente y dejar de pensar. El objetivo de la meditación bíblica es centrar la mente en Dios y pensar.
En Colosenses 3: 16, Pablo puede no haber usado la palabra «meditación», pero ciertamente entendió el concepto bíblico de centrar la mente de forma profunda y plena en la Escritura. Él quería que los creyentes colosenses tuvieran comunión profunda con Dios a través de su Palabra. Nuestros altares de adoración no deben ser simplemente lugares donde leemos la Palabra de Dios; deben ser lugares donde meditemos en la Palabra de Dios, y continuemos pensando en ella mientras transcurre el día. Elena G. de White enseñó que este es un medio para dirigir la mente hacia el cielo, hacia Dios.
La práctica esencial de la adoración en el altar, que consiste en centrarnos en la Palabra de Dios y pasar tiempo meditando en ella, nos ayuda a conocer más a Dios, a amarlo más profundamente, a caminar más cerca de él y a vivir mejor para él.
Después de repasar el texto que escribiste y estudiaste:
- ¿Qué enseñanzas o conclusiones extraes?
- ¿Qué preguntas te surgen?
- ¿Qué partes te parecen más difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
¿Cuán bueno crees que eres en la meditación de calidad en la Palabra de Dios? ¿O simplemente lees la Biblia de manera apresurada? ¿Qué te ayudaría a mejorar?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #10 «EL ALTAR Y LA PALABRA»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
