El culto en tipo y símbolo
El Santuario terrenal que Dios mandó construir contenía varios objetos preciosos, cada uno de los cuales tenía un significado especial. El Santuario terrenal, una copia del Tabernáculo celestial (ver Heb. 8: 2), apuntaba hacia Jesucristo y su ministerio para salvar a los seres humanos perdidos. Cada elemento del Santuario ilustra una faceta diferente del culto y la devoción a Dios.
En el atrio exterior del Santuario, el primer lugar al que se entraba al llegar al Tabernáculo, estaba el altar del holocausto, el lugar donde se hacían los sacrificios por el pecado (ver Éxo. 27: 1-8). El éxodo israelita de Egipto comenzó con el sacrificio de un cordero pascual (ver Éxo. 12: 1-11), cuya sangre protegió los hogares israelitas del ángel de la muerte que mató a los primogénitos en Egipto (vers. 12-13). Nuestro viaje a la tierra prometida celestial comienza cuando aceptamos a Jesucristo, el Cordero pascual inmolado para expiar nuestros pecados.
A continuación, estaba la fuente: un lugar que usaban los sacerdotes para lavarse las manos y los pies antes de entrar al Tabernáculo (ver Éxo. 30: 17-21). Los israelitas, un reino de sacerdotes (ver Éxo. 19: 6), cruzaron el mar Rojo (ver 1 Cor. 10: 1-2), un lavado simbólico en el camino hacia la tierra prometida. También nosotros debemos ser bautizados con agua y con el Espíritu si esperamos entrar en el reino de los cielos (ver Juan 3: 5).
Al entrar al Lugar Santo, la primera «sala» del Santuario, uno se encontraba con la mesa de los panes de la proposición (ver Éxo. 25: 23-30), símbolo de la Palabra de Dios según la cual debemos vivir cada día (ver Mat. 4: 4). El Lugar Santo también albergaba el candelabro de oro con sus siete candeleros (ver Éxo. 25: 31-40), que simbolizaba la luz de la verdad que el pueblo de Dios compartía a través del poder del Espíritu Santo (ver Zac. 4: 2-6). Más cerca del Lugar Santísimo, el espacio más sagrado del Tabernáculo, estaba el altar del incienso (ver Éxo. 30: 1-10), el cual representaba la intercesión de Cristo que se mezcla con las oraciones del pueblo de Dios (ver Efe. 5: 1; Apoc. 8: 3). El humo del incienso encendido se elevaba hacia el Lugar Santísimo, hasta la presencia misma de Dios.
Por último, en el Lugar Santísimo se hallaba el arca de la alianza, que contenía la Ley sagrada de Dios: las tablas de piedra en las que Dios escribió los Diez Mandamientos (ver Éxo. 34: 1). El propiciatorio, sobre el cual habitaba la presencia de Dios (como un trono), cubría estas tablas. Aquellos que cultivan una relación de amor con Dios serán guardianes de los mandamientos, y serán quienes obtendrán misericordia cuando acudan a él en arrepentimiento.
Fíjate que cada elemento del Santuario representa un aspecto de la adoración a Dios: aceptar el sacrificio de Jesús, purificarse, «ingerir» la Palabra de Dios, compartir la luz de la verdad, orar y guardar los mandamientos. Cuando Dios dio el Santuario, dio un modelo de cómo los pecadores pueden reconciliarse con Dios y desarrollar una relación cercana con él.
Después de repasar el texto que escribiste y estudiaste:
- ¿Qué enseñanzas o conclusiones extraes?
- ¿Qué preguntas te surgen?
- ¿Qué partes te parecen más difíciles?
- ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?
¿Qué mueble del Santuario simboliza algo que quieres fortalecer en tu vida? ¿De qué maneras puedes empezar a hacerlo?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #04 «LUGAR PARA MÍ»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
