sábado , 2 mayo 2026
Lección de Univversitarios 2025

inTerpreta

El problema de la promesa

Génesis 12: 6 dice que, cuando Abraham estaba cerca de la tierra prometida, «los cananeos vivían entonces en aquella región». Este solo detalle debe haber llenado de pavor a Abraham. Aquel no era un lugar acogedor. Los cananeos eran un pueblo devastador, cruel y corrupto. Incluso con lo que significaba la promesa que Dios le había hecho, Abraham había cambiado la paz y la seguridad de Harán por una tierra llena de problemas y amenazas. Ese lugar de bendición espiritual estaba lleno de problemas que Abraham no podía solucionar. En esa tierra de peligros, Abraham aprendería a confiar en las promesas de Dios. Sin embargo, a lo largo del camino, Dios sabía que Abraham necesitaría seguridad, así que le dijo: «No tengas miedo, Abram, porque yo soy tu protector» (Gén. 15: 1). Esta declaración simple y poderosa nos habla de la voluntad de Dios de encontrarnos donde estemos. Sus planes para el futuro son seguros, pero él sabe lo difícil que puede ser caminar solo por fe cuando nos encontramos con situaciones que sabemos que no podemos manejar con nuestras propias fuerzas. Él quiere darnos ánimo extra cuando lo necesitamos.

Un subtexto oculto de esta narración es el deseo de Dios de convertir a los descendientes de Abraham en una nación santa que extendería la justicia divina a un mundo pecador, llamando a todos los seres humanos perdidos a tener una relación salvadora con él. Desde el principio, Dios le había dicho a Abraham: «Por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo» (Gén. 12: 3). Abraham no comprendió plenamente las implicaciones del pacto de Dios con él, pero sabía que necesitaba una relación más cercana con Dios. Al observar el mundo corrupto que lo rodeaba, Abraham decidió pasar más tiempo en oración, más tiempo en adoración, más tiempo con Dios. La gente reconoció la estrecha conexión espiritual que cultivaba, pues «fue llamado amigo de Dios» (Sant. 2: 23). Elena G. de White hace un comentario poderoso con respecto al impacto de la vida de oración de Abraham y el testimonio público de los altares que construyó:

«La vida de Abraham, el amigo de Dios, fue una vida de oración. Dondequiera que levantase su tienda, construía un altar sobre el cual ofrecía sacrificios, mañana y noche. Cuando él se iba, el altar permanecía. Y al pasar cerca de dicho altar el nómada cananeo, sabía quién había posado allí. Después de haber levantado también su tienda, reparaba el altar y adoraba al Dios vivo» (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 45).

Los altares de Abraham no eran solo para sí mismo. Los cananeos que se encontraran con sus altares sabrían que él había estado allí y aprenderían acerca del Dios a quien adoraba. Los altares de Abraham eran una de las maneras que Dios utilizó para evangelizar al pueblo que Abraham temía. Nuestro caminar devocional con Dios debe llevar a otros a adorarlo.

Abraham pudo verse tentado a ocultar sus altares para poder confundirse entre sus vecinos cananeos, pero dejó que estos altares fueran una señal visible de que era leal al Dios del cielo, sin importar qué tipo de idolatría fuera popular en Canaán.

Después de repasar el texto que escribiste y estudiaste:

  • ¿Qué enseñanzas o conclusiones extraes?
  • ¿Qué preguntas te surgen?
  • ¿Qué partes te parecen más difíciles?
  • ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?

¿Qué impacto ha producido en ti la vida devocional de otras personas?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #03 «RECUERDA NO OLVIDAR»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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