lunes , 28 septiembre 2026
Lección de Univversitarios 2025

inTerpreta

 

Advertidos y protegidos

La caída de la humanidad en el Edén inició un rastro de miseria en nuestro planeta que aún perdura después de miles de años. El pecado devastó la relación de Adán y Eva con Dios, y en la actualidad todavía sigue rompiendo las relaciones de las personas con él. Adán y Eva adoraban a Dios de forma libre y constante antes del pecado. Después del pecado, se escondieron y se vieron obligados a abandonar su amado y santo hogar. Separada de Dios, la tierra se convirtió en el nuevo campo de batalla de una guerra más grande que había comenzado en el cielo. Antes de la creación de este mundo, Satanás lideró una rebelión que provocó una batalla colosal contra Miguel y sus ángeles (ver Apoc. 12: 7). Satanás fue tan hábil en el cielo que engañó a una tercera parte de los ángeles (vers. 4). Esta guerra en el cielo no fue solo una batalla filosófica; fue física y evidente. Adán y Eva se enfrentaban a un poderoso enemigo cuyo poder superaba con creces el de ellos. Estaban frente a un enemigo que actúa como un poderoso dragón y como una sigilosa serpiente «que engaña a todo el mundo» (Apoc. 12: 9).

Dios no iba a permitir una amenaza tan catastrófica sin advertir a sus preciosas creaciones terrenales sobre lo que acechaba en el universo. Y no solo eso, el amor de Dios por Adán y Eva, expresado a través de una relación profunda y duradera con ellos, fue la máxima protección contra Satanás. Como agentes morales libres, la santa pareja podía explorar el mundo creado, moverse a sus anchas y tomar decisiones según su propio criterio sin ninguna restricción de Dios, excepto una: no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Esta era la manera en la que Dios probaría su lealtad, una prueba de su relación con él. Un amor que no permite que las personas elijan algo que vaya en contra de él no es amor en absoluto. Adán y Eva eran libres de elegir, pero solo estaban seguros en la medida en que permanecían cerca de Aquel que más los amaba.

Los protegían las mañanas y las tardes que pasaban con Dios, los largos paseos y las conversaciones con él, los ángeles que los servían y los guiaban. Las relaciones saludables protegen a los seres humanos de muchas maneras: reducen el estrés, disminuyen la depresión, elevan la autoestima y aumentan la empatía. Si las buenas relaciones con otros seres humanos pueden proporcionarnos estos beneficios en un mundo de pecado, imagina los efectos protectores de la comunión diaria con Dios en un mundo perfecto. Adán y Eva entregaron todas las bendiciones de la conexión con Dios a cambio de una propuesta de algo mejor, algo que Dios supuestamente les estaba negando. Nunca debemos olvidar que la calidad de nuestra relación con Dios es nuestra única protección contra Satanás.

Después de repasar el texto que escribiste y estudiaste:

  • ¿Qué enseñanzas o conclusiones extraes?
  • ¿Qué preguntas te surgen?
  • ¿Qué partes te parecen más difíciles?
  • ¿Qué otros principios y conclusiones encuentras?

¿De qué manera tu relación con Dios te ha protegido de las tentaciones de Satanás?

 

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #01 «SE ROMPE UNA RELACIÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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