jueves , 30 abril 2026
Lección de Univversitarios 2025

inTerpreta

Llorar y llorar

Las mujeres que fueron las primeras en llegar al sepulcro el domingo por la mañana (ver Marcos 16: 1-2) fueron también las últimas en abandonar la cruz el viernes (ver Marcos 15: 40). María era una mujer acomodada que había ayudado a mantener a Jesús y a sus discípulos (ver Lucas 8: 1-3); al librarla de los espíritus inmundos, Jesús le había dado una libertad que el dinero nunca podría comprar. Con Jesús en la tumba, María se unió a las otras mujeres para, con sus recursos, darle a Jesús un entierro apropiado.

Aquella no fue una mañana feliz. Al encontrar la tumba vacía, María entendió que alguien había robado el cuerpo de Jesús (ver Juan 20: 2). Corrió a ver a Pedro y a Juan, que acudieron inmediatamente al sepulcro para confirmar la noticia. El pánico se apoderó de todos. Pedro y Juan abandonaron el sepulcro y regresaron a casa, dejando sola a María (vers. 10).

El pasaje menciona cuatro veces que María no paraba de llorar y llorar (11a, 11b, 13, 15). Sus lágrimas no cesaban de fluir. Detrás de esas lágrimas había de todo: confusión, dolor, decepción, devoción y amor. El Cielo se fijó en esas lágrimas. Se podría pensar que ver a dos ángeles vestidos de blanco (vers. 13) la sacaría de su aturdimiento, pero las lágrimas seguían nublando su visión. «Volvió la cara y vio allí a Jesús, pero no sabía que era él. Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras?”» (vers. 14-15). Suponiendo que era el encargado de cuidar el huerto, María le suplicó que le dijera dónde estaba el cuerpo de Jesús, y se ofreció a ir a buscarlo. Entonces, en un momento que cambió su vida para siempre, Jesús la miró y le dijo: «¡María!».

Este era el momento que Jesús había estado esperando. Podía haberse aparecido antes a Pedro y a Juan; podría haberse mostrado antes a Pilato, a Caifás o al centurión romano; pero no, este regalo era para María. Jesús no permitió que María lo tocara porque todavía no había ascendido a su Padre para recibir la confirmación de que su sacrificio había sido aceptado (vers. 17). Ocho días después, Jesús permitió que Tomás tocara su cuerpo resucitado, lo que significa que, en algún momento entre hablar con María y hablar con Tomás, Jesús sí se presentó ante su Padre (vers. 27). Imagínatelo. El Padre esperando, todo el cielo observando. Jesús poniendo el universo entero en espera para animar a un discípulo lloroso. Jesús se apareció a María antes de aparecer ante su Padre. Retrasó su viaje al cielo y ajustó todo el calendario celestial a causa y en beneficio de María.

Esa es la clase de amor que Jesús tiene por las personas solitarias, confusas y dolidas. Incluso ahora, Cristo está dispuesto a reorganizar su obra en el cielo para enviar ayuda en el momento oportuno.

Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:

¿A qué conclusiones especiales llegas?

¿Qué preguntas te surgen?

¿Qué partes te parecen difíciles?

Al elegir a María como primera testigo de la resurrección, ¿qué mensaje enviaba Jesús al mundo?

¿Cómo te anima la historia de María?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección #13 «SALVAR A LOS QUE SUFREN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

Matinales relacionados

inQuiere

  inQuiere Comparte con tu clase de Escuela Sabática o grupo de...

imPlícate

  La mayor culpa de Israel «Si aquellos que habían sido el...

inVita

  Guerrero, Juez y Rey Los juicios de Dios en el libro...

inVestiga

  inVestiga ¿Qué revelan los siguientes pasajes bíblicos sobre los pecados de...

Copyright 2026