jueves , 28 mayo 2026
Lección de Univversitarios 2025

inTerpreta

Unirse a Cristo

Cuando Jesús predicaba, utilizaba ilustraciones con las que la gente corriente de su tiempo podía identificarse. Una de ellas es el yugo. La palabra «yugo» se traduce del vocablo griego zugos, que se refiere a una pieza de madera que une a dos animales para que puedan combinar su fuerza y tirar juntos de una carga que sería demasiado pesada para un solo animal. La idea de llevar un yugo al cuello no suena demasiado atractiva, y denota trabajo; sin embargo, cuando consideramos que este yugo nos uniría a Cristo, podemos apreciar el mensaje que la ilustración presenta.

El reconocido Comentario bíblico Matthew Henry expresa bellamente el alivio que trae aceptar el yugo de Cristo: «Llamar a los que están cansados y cargados para que lleven un yugo sobre el cuello suena como añadir aflicción a los afligidos, pero la pertinencia de ello radica en la palabra mí: “Ustedes están llevando un yugo que les fatiga: quítenselo y prueben el mío, que los aliviará”» ([Hendrickson, 1994], p. 1607). Llevar el yugo del pecado nos arrastra a una pesada esclavitud, que es uno de los objetivos de Satanás. Cuando trazamos nuestro propio rumbo, nos desviamos y nos vemos arrastrados a toda clase de direcciones equivocadas, acabando a menudo en caos, dolor y desastre. Al caminar solos por la vida, nos sentimos abrumados por el miedo, la vergüenza y la amargura. Cristo quiere liberarnos de estas cargas angustiosas. Cuando nos despojamos del yugo de este mundo y aceptamos el yugo de Cristo, nos atamos a algo mejor. Aceptar el yugo de Cristo significa permitirle caminar a nuestro lado y compartir con nosotros el peso de la vida. A veces, ¡él incluso lo lleva en nuestro lugar!

Aceptar y tomar el yugo de Cristo significa someternos al Señor y obedecer su evangelio. Los bueyes que están unidos por un yugo no son libres de vagar por donde quieran. Estos animales están unidos por una causa común que los mantiene avanzando en una dirección específica. Cristo no suelta a sus seguidores para que hagan lo que les da la gana, sino que les da instrucciones que espera que sigan y les encarga una obra que espera que realicen.

Aunque la obra que Cristo nos asigna requiere sacrificio, diligencia y disciplina, la recompensa no tiene medida. Pablo consideraba sus peores sufrimientos como algo muy leve en vista de las cosas celestiales por venir: «Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante» (2 Corintios 4: 17). El camino del mundo puede parecer a veces más fácil, pero se hace más pesado y duro al final y termina en una amarga decepción. El camino de Jesús es difícil a veces, pero luego se hace más dulce y termina con una gran recompensa.

Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:

¿A qué conclusiones especiales llegas?

¿Qué preguntas te surgen?

¿Qué partes te parecen difíciles?

¿Qué cosas parecen más fáciles bajo el yugo del mundo? Bajo el yugo de Cristo, ¿qué cosas son más fáciles? ¿Cuál de los dos yugos eliges?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 10 «CONTROLAR EL ESTRÉS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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