Vencer con la Palabra
Durante las tentaciones, Satanás se acercó a Jesús intentando hacerle dudar de su propia identidad. No eran tentaciones simples y directas; eran ataques sofisticados que procuraban erosionar su estado mental. Satanás repetía una y otra vez: «Si eres el Hijo de Dios…» (Mateo 4: 3, 6, NVI). Los principios que Jesús demostró al resistir estas tentaciones se aplican no solo a los ataques espirituales, sino también a las luchas emocionales y psicológicas. Hoy en día, nuestras propias batallas contra la tentación a menudo surgen de heridas profundas causadas por traumas y baja autoestima. Resistir la tentación no siempre es fácil, y menos cuando la causa de la adicción está profundamente arraigada en el dolor emocional y la necesidad de curación. El que tenga este tipo de luchas continuas puede realmente beneficiarse del apoyo de una persona o de un grupo cualificado que le ayude a reconstruirse emocional y espiritualmente.
Al enfrentarse a cada tentación, Jesús no buscó respuestas en sí mismo, sino que continuamente dirigió su mente a la Palabra de Dios y resistió la tentación diciendo: «Escrito está» (vers. 4, 7, 10). En respuesta, el diablo también citó las Escrituras (vers. 6). Satanás ha estudiado la Palabra de Dios para poder distorsionar su significado en su propio beneficio, sacándola de su contexto y aplicándola erróneamente. Puesto que Satanás rechaza las afirmaciones de la Palabra de Dios, él puede citar algunas Escrituras, pero lo hace de una manera que socava o contradice otras partes de las Escrituras. Hace falta estudiar la Biblia con dedicación para detectar los engaños que se enmascaran con citas erróneas de las Escrituras. Solo podemos estar seguros estudiando toda la Escritura y viviendo «de toda palabra que salga de los labios de Dios» (vers. 4, la cursiva es nuestra).
El Salvador podía usar la Palabra de Dios en cualquier momento porque sabía lo que decía. Para tener este conocimiento profundo de las Escrituras debemos pasar tiempo de calidad meditando en ellas. Cuando nos sumergimos completamente en la Biblia, podemos responder a cada desafío buscando y reconociendo primero en la Palabra el consejo que esta nos da. El vencedor debe guardar la Palabra de Dios en su corazón (ver Salmo 119: 11) de modo que le sea fácil disponer de ella para resistir los pensamientos negativos y otras insinuaciones del enemigo. Cuando estés rodeado de tinieblas, la Palabra de Dios puede ser «una lámpara a [tus] pies y una luz en [tu] camino» (vers. 105).
La Biblia nos ofrece la mente de Dios expresada en forma escrita. Recibimos la mente de Dios cuando repetimos sus palabras. Esto es más de lo que el diablo puede resistir. El tentador retrocede cada vez que la Palabra de Dios es pronunciada con fe. La Biblia es el arma más mortífera que un cristiano puede usar contra el enemigo. Es más afilada que cualquier espada de doble filo (ver Efesios 6: 17; Hebreos 4: 12). Cuando nos aferramos firmemente a las promesas de Dios, el diablo no puede avanzar contra nosotros.
Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:
¿A qué conclusiones especiales llegas?
¿Qué preguntas te surgen?
¿Qué partes te parecen difíciles?
¿Cómo puedes utilizar la Palabra de Dios con más eficacia en las áreas en las que actualmente tienes dificultades?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 06 «RESISTIR LA TENTACIÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
