Tu auténtico yo
Hoy en día existe una fuerte tendencia a la búsqueda del «verdadero yo». En la cultura popular se habla de mirar en lo más profundo de uno mismo y seguir lo que nos dicta el corazón. Es fácil sentir una sensación de independencia y de autoexpresión pensando y haciendo lo que nos apetece, sin embargo, cuando tratamos de encontrar identidades personales separadas de nuestro Creador, siempre nos faltará algo. Buscar la autenticidad fuera de Cristo convierte nuestras mentes en campos abiertos donde el enemigo puede causar estragos. En lugar de encontrar la libertad que deseamos, esta búsqueda puede llevarnos a otro tipo de esclavitudes. A veces expresamos nuestro ser a través de la moda, el estilo o el comportamiento que son populares, y sentimos que estamos descubriendo nuestro verdadero yo cuando en realidad estamos simplemente imitando una tendencia. Incluso esto puede convertirse en una gran muralla.
El yo auténtico según la perspectiva bíblica es completamente opuesto al que el mundo propone. Cristo es el único que puede eliminar las murallas o barreras que se hallen en tu mente y liberarte para que seas quien Dios te creó para que fueras. Nuestro auténtico yo es «Cristo, en ustedes, la esperanza de gloria» (Colosenses 1: 27, NVI). La paradoja que hay en tener a Cristo morando en nosotros es que cuanto más nos rendimos a él, más libres somos. Con su poder, podemos derribar toda fortaleza en nuestras vidas y encontrar la verdadera libertad.
Las murallas de Satanás son fáciles ahora, pero difíciles después. Prometen libertad, pero conducen al cautiverio. El plan de Dios es difícil ahora pero fácil después. El cautiverio voluntario bajo Cristo da verdadera libertad. La muralla de los malos hábitos de salud es un gran ejemplo de esto. Como adultos jóvenes, es fácil caer ahora en hábitos y prácticas poco sanos y sufrir los resultados cuando envejecemos. Es difícil hacer ejercicio y vivir de forma saludable ahora, pero facilita mucho la vejez. A las personas atrapadas en adicciones les cuesta mucho dejarlo, pero cuando lo hacen, la vida mejora poco a poco. Es fácil continuar con la adicción, pero la vida poco a poco se hace cada vez más difícil. La elección más fácil es evitar enfrentarse a estas tretas del enemigo, pero si pensamos a largo plazo, nos damos cuenta de que tomar la difícil decisión de derribar esas murallas ahora nos conducirá finalmente hacia una mayor libertad.
A medida que Cristo nos transforma por su Espíritu (ver 2 Corintios 3: 18), nos hacemos semejantes a él. Ser transformado a su imagen te convierte en tu auténtico yo: un hijo de Dios. Al mirar al Señor, puedes cultivar patrones saludables de pensamiento y de vida. Tener a Cristo en nosotros significa que Cristo vivirá su vida a través de nosotros. Esto nos lleva a convertirnos en una réplica de él. Hoy, te invito a que lo aceptes por fe y te conviertas en tu auténtico yo, viviendo con libertad y victoria en Cristo.
La transformación es posible; créelo y vívelo en su divina fuerza.
Luego de haber repasado el texto que has copiado y resaltado:
¿A qué conclusiones especiales llegas?
¿Qué preguntas te surgen?
¿Qué partes te parecen difíciles?
¿De qué manera nuestra entrega personal a Cristo nos hace libres?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 05 «SUPERAR PRISIONES MENTALES»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
