Lo que sea verdad
Siempre que surjan pensamientos que nos hagan sentir tristes, enfadados, nerviosos o fuera de control, debemos aplicar la primera prueba de Filipenses 4: 8: «¿Es verdad?». Los pensamientos falsos deben ser confrontados con la Palabra de Dios y eliminados de nuestras mentes. Incluso las montañas más grandes de duda, desconfianza y abatimiento pueden ser identificadas y superadas (ver Marcos 11: 22-24). Di la verdad y reclama las promesas bíblicas todos los días. Los patrones de pensamiento irracional, llamados distorsiones cognitivas, pueden convencernos de creer mentiras sobre nosotros mismos y los demás. He aquí algunos ejemplos de distorsiones cognitivas:
Pensar en términos de todo o nada: ver las cosas en blanco o negro, bien o mal. Esencialmente: «Si no soy perfecto, soy un fracasado». «No terminé de escribir ese trabajo, así que fue una completa pérdida de tiempo». «No tiene sentido participar si no estoy en forma al 100%». «No han venido; ¡así que no son de fiar para nada!».
Sobregeneralizar: hacer una suposición amplia sobre algo a partir de una experiencia limitada. Se suele comunicar por medio de palabras como «siempre» o «nunca» en relación con un único acontecimiento. Por ejemplo: «Nunca conseguiré un ascenso». «¡Ella siempre hace eso!».
Magnificar (también conocido como catastrofizar): ver las cosas como dramáticamente más importantes de lo que son, a menudo creando una «catástrofe» posterior. Por ejemplo: «Hoy es el peor día de mi vida».
Etiquetar: juzgar negativamente a uno mismo o a los demás poniéndole un adjetivo basado en una sola característica o un solo acontecimiento. Por ejemplo: «No me enfrenté a mi compañero de trabajo; ¡soy un debilucho!». «Cometí un error; ¡soy un fracasado!». «¡Qué idiota, esto él no se lo esperaba!».
Sacar conclusiones precipitadas: hacer suposiciones negativas sobre cómo te ve la gente o sobre el futuro sin pruebas ni apoyo. Por ejemplo: «He visto a algunos compañeros hablando después de mi presentación, seguro que estaban criticándome». «Voy a quedarme soltero el resto de mi vida».
Culparse y personalizar: culparse a sí mismo cuando uno es totalmente responsable de algo o culpar a otras personas y negar su participación en la situación. Ejemplos: «Yo tengo la culpa de todo esto». «Todo es culpa suya». «Si no me hubiera gritado, no habría tenido ese accidente de auto».
Razonar de forma emocional: tomar decisiones basándote únicamente en tus emociones aunque haya pruebas contrarias: «Siento que es así, por lo tanto es verdad». Esta forma de pensar da por sentado que un sentimiento es cierto sin indagar para ver si es exacto. Algunos ejemplos son: «Me siento como un idiota [debe de ser verdad]». «Me siento culpable [debo de haber hecho algo malo]».
Aplicar un filtro mental: centrarse solo en lo negativo y filtrar lo positivo. Algunos ejemplos: primero, pasas una noche estupenda y cenas en un restaurante con amigos, pero al volver a casa te encuentras con tráfico, y esto te estropea toda la velada. Segundo ejemplo, recibes la evaluación de tu trabajo y los resultados son muy positivos, pero te centras en el comentario concerniente a la pequeña mejora que tienes que hacer.
Descartar lo positivo: no reconocer lo positivo o insistir en que tus acciones, cualidades o logros positivos no cuentan. Es similar al filtro mental, pero en lugar de insistir en lo negativo y descartar lo positivo, se reconoce lo positivo y luego se descarta. Por ejemplo, después de lograr algo, decir: «Cualquiera podría haberlo hecho».
Concentrarse en lo que «debería» suceder: imponer reglas fijas sobre cómo las cosas «deberían» ser o suceder, y luego sentirte culpable o frustrado si tus expectativas no se cumplen. Algunos ejemplos son: «Debí saberlo». «Él no debería manejar así». «El mundo debería ser justo». Algunos cristianos se confunden con esta distorsión porque piensan: «¿Acaso no hay cosas que deberíamos hacer?». Es decir, ¿cosas como leer nuestra Biblia, ir a la iglesia, orar, etc.? Es cierto, estas cosas son buenas y recomendables, pero Satanás quiere que adoptemos el patrón de pensamiento «debería» porque esto nos impone reglas (haciéndonos creer que dichas reglas son divinas) y así nos lleva a una presión externa que puede causar culpa y vergüenza cuando no las cumplimos. Dios quiere que hagamos estas cosas desde una motivación y un deseo internos, y por amor, no por obligación. «Quiero orar» es más motivador y cercano a la voluntad de Dios que «tengo que orar».
Estas distorsiones cognitivas son murallas que hay que derribar sistemáticamente (ver 2 Corintios 10: 4-6). Debemos dejar «a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda» (Hebreos 12: 1). Puede que veas el cambio al instante, o puede que tarde algún tiempo, pero sucederá. Dios creó nuestros cerebros con neuroplasticidad; eso quiere decir que son maleables y pueden remodelarse con el tiempo.
¿Qué mentiras has creído sobre ti mismo y/o sobre los demás y ahora logras darte cuenta de ello?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 04 «CORREGIR LAS DISTORSIONES COGNITIVAS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
