Desequilibrio
Pacientemente, Dios ayudó a Elías a sanar de su estado mental de desesperación. Dios también quiere ayudarnos a nosotros hoy, pero muchos estamos atrapados en un bucle de desaliento sin fin. Elías fue capaz de comenzar a restablecerse a través de una alimentación sana y un buen descanso; en cambio, muchos de nosotros estamos atrapados en patrones de privación de sueño, malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio. Navegamos en las redes sociales o vemos videos de la noche cuando deberíamos estar durmiendo. Durante el día, tenemos demasiada prisa como para comer sano y beber suficiente agua. Somos demasiado adictos y estamos demasiado estresados como para priorizar la práctica regular de ejercicio, salir al sol y respirar aire puro. Cuanto más se debilita nuestra salud física, más vulnerables nos volvemos mental y emocionalmente.
Los avances tecnológicos de nuestra era han hecho aún más difícil la lucha por un estilo de vida saludable. Hoy en día, adrede, las empresas intentan manipular las emociones y los hábitos de consumo de sus clientes. Los teléfonos inteligentes están repletos de aplicaciones diseñadas para estimular los deseos y monetizar los comportamientos adictivos. Las incesantes notificaciones de nuestros teléfonos pueden empujar nuestro cerebro a un estado casi constante de estrés. Muchas personas luchan contra el «miedo a perderse algo» (FOMO, Fear of Missing Out, por sus siglas en inglés), que, en parte, es un fenómeno que se observa en los usuarios de las redes sociales, que empiezan a creer que los demás llevan vidas mejores y más satisfactorias que las suyas. Estas personas consultan compulsivamente las redes sociales para ver lo que hacen los demás y se comparan con ellos. Luego se sienten mal consigo mismas cuando sus vidas parecen ser inferiores o insuficientes.
Nos vendría bien asumir el control de nuestro consumo de productos y servicios en la red. Con eso ganaríamos algo de equilibrio en nuestras vidas. La mejora empieza por hacer un seguimiento del tiempo dedicado a la tecnología y establecer objetivos para reducirlo a un nivel más saludable. Por ejemplo, puedes comprometerte a desconectarte de la tecnología entre las 8 de la tarde y las 8 de la mañana. También puedes comprometerte a dejarla de lado durante las comidas. Haz un plan con un miembro de tu familia o con un compañero o amigo que te ayude a rendir cuentas. Dedica parte de este tiempo a algo que te guste, como leer, salir a la naturaleza, hacer algo creativo (escribir, hacer manualidades o componer canciones) o algo que te haga bombear la sangre: caminar, montar en bicicleta o nadar son buenos ejemplos. .
Cada uno de nosotros debe hacer un serio esfuerzo por escapar de la constante estimulación a la que nuestras mentes están algunas, para que podamos escuchar de nueva la voz de Dios. Cuando Elías estuvo por fin en mejores condiciones para escuchar, Dios le habló con una voz suave (ver 1 Reyes 19: 12 ). Es fácil pasar por alto una voz suave en medio del ruido constante. Tal vez, cuando más necesitamos oír la voz de Dios, no somos capaces de oírla si no desconectamos del ruido de este mundo y tratamos de escuchar con atención.
Luego de haber repasado el texto que ha copiado y resaltado :
¿Qué enseñanzas especiales crees que refleja?
¿Qué preguntas te surgen?
¿Qué partes te parecen difíciles?
¿A qué otros principios y conclusiones llegas?
¿Qué puedes hacer hoy para desconectarte de la tecnología y las redes sociales a fin de conectarte más con Dios, con la naturaleza y con tus seres queridos?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 02 «RESTAURAR A LA PERSONA EN SU TOTALIDAD»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
