
Las Diez Palabras son universales, describen el carácter de Dios y cómo debemos vivirlo; pero los israelitas no siempre tenían claro cómo sería eso, así que en Deuteronomio 12-26 Moisés les dio muchos ejemplos. La aplicación de algunas leyes ya no es relevante hoy, pero los principios aún se aplican. Sin embargo, otras están incluidas en la ley universal junto con las Diez Palabras, pues resulta claro a través del resto de la Biblia que se aplican a todos los demás también. Algunas de las leyes alimentarias son parte de esta ley universal, lo que incluye no ingerir sangre ni comer animales inmundos.
Las razones por las que no comer animales inmundos forma parte de la ley universal son las siguientes:
Dios marcó una distinción entre animales limpios e impuros desde el principio (Gén. 6-9).
Cuando Dios prescribió la dieta después del diluvio, especificó que solo algunos animales podían consumirse (esto se puede ver en el hebreo en Génesis 9: 3).
En la Torá tampoco hay manera de hacer limpios a los animales impuros (Lev. 11).
Se le llama abominación al hecho de comer carne impura, lo que está a la par de los pecados más atroces.
En Levítico, Dios también destaca que una de las razones por las que expulsó a los cananeos fue porque no siguieron las leyes de alimentación respecto a los animales impuros (Lev. 20: 22-26) .
Asimismo, solo los animales limpios podían ser sacrificados, aunque algunos de ellos no podían ser sacrificados, lo cual demuestra que la atribución no es una cuestión de limpieza ritual.
Aunque es importante ver que la alimentación forma parte de la ley universal, el punto más importante a considerar de este pasajes que Dios nos manda regocijarnos! Vivir una vida santa consiste en aprender a temer al Señor, reconocer que nos ha bendecido y alegrarnos de los dones que nos ha dado. Este cambio en nuestros corazones nos lleva a desbordar en buenas acciones hacia los que nos rodean, incluidos los más vulnerables y oprimidos. Como resultado, el diezmo aquí no se trata tanto de «devolver a Dios», sino de alegrarse junto a Dios y dar para ayudar a otros, incluso a quienes están trabajando para Dios y que no recibirían paga de otra manera.
Se trata de la actitud, y nuestros corazones tienen que cambiar para entenderlo de esta manera. El sistema del diezmo en Deuteronomio 14 nos llama a dar mucho más de lo que daríamos hoy, lo cual insinúa la necesidad de ver el diezmo como una respuesta de gratitud en nuestro corazón, no como un requisito legalista para la salvación.
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¿Cómo puede mi alimentación inspirar a otros a vivir mejor, en lugar de ser una carga?
¿Cómo puedo ver el diezmo como una bendición para Dios y para los demás?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
4to. trimestre 2021 INVERSO
Lección 9 «¡TE ALEGRARÁS!»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota