Hay un matiz muy importante en esta historia imaginaria. La parábola nos cuenta que el hombre rico le rogó a Abraham que enviara a Lázaro de entre los muertos para advertir a sus cinco hermanos que no acabaran en ese lugar de tormento: «No les harán caso, padre Abraham —replicó el rico—; en cambio, si se les presentara uno de entre los muertos, entonces sí se arrepentirían» (Luc. 16:30, NVI). La respuesta de Abraham indica que él (así como Jesús, quien lo citó) creía que Lázaro solo podría ir a sus hermanos si resucitaba de entre los muertos: «Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos» (vers. 31, NVI). La expresión «se levante de entre los muertos» se refiere a una resurrección (Luc. 24:46; Mar. 9:9-10; 12:25, NVI). El hombre rico quería que Lázaro fuera a sus hermanos de entre los muertos, pero Abraham le dijo que Lázaro podía ir solo si resucitaba de entre los muertos. En la parábola, Abraham le dice al hombre rico que sus hermanos tenían a Moisés y a los profetas para advertirles que no fueran al lugar del tormento. El hombre rico objetó, sin embargo, diciendo que, si Lázaro fuera a sus hermanos de entre los muertos, ellos se arrepentirían y creerían. Abraham respondió que si no creían en Moisés y los profetas (ver Juan 5:39, 40, 45-47), ¡no se arrepentirían aunque un hombre llamado Lázaro resucitara de entre los muertos!
Poco después de contar la parábola, Jesús resucitó a un hombre llamado Lázaro, que había estado muerto durante cuatro días. El cuerpo estaba bien envuelto en lino y en la tumba. ¡No había manera de trucarlo o de fingirlo! ¿Se arrepintieron los fariseos y creyeron que Jesús era el Mesías? ¡Rotundamente no! El Sanedrín se reunió y trazó planes para matar a Jesús: «Entonces los fariseos y los jefes de los sacerdotes reunieron a la Junta Suprema, y dijeron: “¿Qué haremos? Este hombre está haciendo muchas señales milagrosas. Si lo dejamos, todos van a creer en él, y las autoridades romanas vendrán y destruirán nuestro templo y nuestra nación”. Pero uno de ellos, llamado Caifás, que era el sumo sacerdote aquel año, les dijo: “Ustedes no saben nada, ni se dan cuenta de que es mejor para ustedes que muera un solo hombre por el pueblo, y no que toda la nación sea destruida”» (Juan 11:47-50). ¡Y no solo planearon matar a Jesús sino también a Lázaro! (ver Juan 12:9-11).
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 7 «EL RICO Y LÁZARO»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
