La falta de gratitud mostrada en este pasaje revela uno de los problemas más profundos del corazón. Moisés esboza todo lo que Dios ha hecho por Israel en el pasado, tanto en el aspecto material como en el espiritual: Dios los sacó de la esclavitud, los protegió de las serpientes y alacranes del desierto, les proveyó agua de formas milagrosas, les dio alimento del cielo que nadie conocía, impidió que su ropa se desgastara, evitó que sus pies se hincharan (lo que hubiera indicado deshidratación e insolación), y luego les dio poder para conseguir riqueza (Deut. 8: 3-5, 15-18). No solo esto, Moisés les describió la buena tierra que Dios estaba por entregarles, incluyendo toda el agua que tenía (a diferencia del desierto) y las plantas, árboles y frutos que no tenían en el desierto (vers. 6-10). Trigo, cebada, vides, higueras, granadas y olivos, todo esto requería una significativa cantidad de agua e irrigación y eran productos de lujo que Israel no había tenido en el desierto. Además, tendrían grandes casas y muchos rebaños; asimismo, plata y oro, y verían que sus bienes se multiplicarían (vers. 12-14). Cuando consideramos todas estas bendiciones, es difícil entender por qué Israel no fue agradecido. Pero para todos los seres humanos pecadores, es fácil olvidar lo que Dios ha hecho en el pasado; nos es más fácil vislumbrar la vida como si dependiera de nuestro trabajo conseguir todo lo bueno.
Todo lo bueno procede siempre de Dios. La razón por la cual estamos vivos es Dios. Para nuestros corazones, la Palabra de Dios es más importante que las cosas materiales. Una actitud humilde y dispuesta a aprender es más importante que las bendiciones materiales. Dios nos disciplina como un buen padre que quiere lo mejor para sus hijos, nos lleva a reconocer el orgullo del corazón como la raíz de todo mal (vers. 14). El resultado final es siempre bueno cuando Dios nos lleva a un lugar de prueba y humildad (vers. 16). ¡Dios quiere que vivamos y no que muramos!
Esto es una reiteración del corazón del pacto: cuando recordamos a Dios y reflexionamos en todo lo que ha hecho, entonces lo bendecimos por sus provisiones a nuestro favor. Aunque hoy no podemos comer maná de forma literal, ·e todos podemos relacionarlo con los tiempos difíciles por los que pasó Israel y buscar cómo Dios ha tratado de proveer y hacernos humildes también a nosotros. Podemos pedirle a Dios que nos enseñe como lo hizo con Israel, de tal manera que nuestros corazones ser enternezcan hacia él.
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- ¿Cuáles son algunas maneras en que Dios te ha bendecido?
- ¿De qué forma Dios te ha hecho humilde y te ha enseñado?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
4to. trimestre 2021 INVERSO
Lección 6 «¡ NO LO OLVIDES !»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota
