Después de cultivar el interés de una o varias personas mediante una serie de estudios bíblicos, llegará el momento de cosechar decisiones espirituales que culminarán en el paso del bautismo. El trigo maduro no será una bendición para nadie a menos que se lo coseche en forma intencional. Del mismo modo, se nos aconseja hacer llamamientos personales y públicos a quienes estudian la verdad bíblica, instándolos a seguir a Cristo y a poner en práctica la luz que se les ha revelado.
En Juan 4, el relato de la mujer samaritana continúa diciendo que después de su encuentro con Jesús, ella regresó a su vecindario para llamar a la gente. Invitó a sus vecinos: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho» (Juan 4: 29). Mientras que el nuevo discípulo samaritano está procurando traer a otros a Jesús, los discípulos tradicionales están más que preocupados por sus necesidades gastronómicas (v. 31). Cristo usa el tema de la comida para enfatizar su apetito respecto a hacer la voluntad de Dios para ganar almas para el reino de los cielos. Sus preocupaciones giran en torno a lo astronómico (del cielo y la tierra), no en torno a lo físico.
Mientras los samaritanos caminan hacia ellos, Jesús alecciona a los discípulos: «Les digo que se fijen en los sembrados, pues ya están maduros para la cosecha» (v. 35). Él proclama que aquellos samaritanos están listos para decidirse por Dios. Luego, Cristo explica que algunos han hecho el trabajo inicial de la siembra, mientras que otros han realizado la labor final de la cosecha. Al final, el grupo de samaritanos se convierte en creyentes, «porque nosotros mismos le hemos oído y sabemos que de veras es el Salvador del mundo» (v, 42).
Jesús está buscando trabajadores que acudan al campo de la cosecha, que guíen a otras personas para que tomen la decisión de seguir a Cristo y la verdad bíblica. Los sembrados no se cosechan a sí mismos. La razón por la que muchas personas no toman decisiones espirituales no es porque no estén listas, sino porque a menudo no pedimos que se decidan. Los llamados a tomar decisiones espirituales no solo se realizan públicamente, sino que también se pueden hacer en entornos individuales y en grupos pequeños,
Con demasiada frecuencia, los discípulos de hoy tienen las mismas fijaciones que los primeros discípulos de Cristo. Mientras se realizan notables actividades espirituales y evangelizadoras, algunos solo piensan en correr a la vez que apelan a Dios presentando sus mundanas peticiones. Mientras se daba inicio a aquella misión en Samaria, que tuvo un resultado desencadenante en toda la región, los discípulos estaban preocupados por la comida. Aunque Dios, en su maravillosa misericordia, nos proporciona comida, refugio y «todas las demás cosas», nuestra comida será «hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo» (Juan 4: 34),
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2020.
3er trimestre 2020 “Las Bases Del Discipulado”
Lección 9: «EL PROCESO DEL DISCIPULADO: LA COSECHA«
Colaboradores: Hidai Juarez S & Misael Morillo
