El tema central de la historia de Lázaro es «creer o no creer». Con cada acontecimiento, los discípulos, Marta, María, la multitud y los líderes religiosos, manifestaron o bien que creían de manera plena y firme que Jesús era el Mesías, o bien su incredulidad evidente al respecto.
Cuando Jesús sugirió regresar a Judea, los discípulos objetaron (ver Juan 11: 7-8). Tomãs dijo: «Vamos también nosotros, para morir con él» (vers. 16). Los enemigos de Jesús habían intentado apedrearlo en Judea (ver Juan 8: 58-59; 10: 31, 39), pero no lo habían logrado, porque estaba bajo el cuidado protector de su Padre. Sin embargo, los discípulos no creían que el Padre pudiera proteger a Jesús.
Cuando Jesús les dijo a sus discípulos: «Lázaro ha muerto. Y me alegro de no haber estado allí», explicó por qué se alegraba: «Para que crean» (Juan ll: 14-15). Cuando Jesús le dijo a Marta que su hermano resucitaría (vers. 23), ella le respondió que sí, que ella sabía que él resucitaría en el día final (vers. 24), a lo que Jesús le respondiõ: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mi, aunque muera, vivirá; y todo el que todavía estã vivo y cree en mi, no morirá jamás. ¿Crees esto?»(vers. 25-26).
Al igual que Pedro (ver Mat. 16: 16), Marta respondió que creía que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios (Juan 11: 27), pero a pesar de ello, no entendía completamente su confesión, como podemos ver por la forma en que reacciono cuando Jesús ordenó quitar la piedra (vers. 39).
María se hizo eco de las palabras de Marta: «Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto» (vers. 32). Cuando María se encontró con Jesús, la multitud lloraba y Jesús «se conmovió profundamente y se estremeció» a causa de la incredulidad de ellos (vers. 33). Entonces, Jesús se acercó a la tumba y lloró. No lloró por Lázaro, sino por sus acciones futuras (ver imPlícate). No sabían quién era realmente Jesús.
Cuando Jesús ordenó que quitaran la piedra, Marta objetó, a lo que Jesús respondió: «¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios?» (vers. 40). Entonces Jesús oró a su Padre para que la gente se diera cuenta de que él y su Padre eran un equipo trabajando al unísono, «para que crean que tú me has enviado». (vers. 42).
Cuando resucitó a Lázaro, muchos de los judíos que presenciaron el milagro «creyeron en Jesús» (vers. 45). Sin embargo, a pesar de la evidencia irrefutable de que Jesús era Dios encarnado, algunos en la multitud no creyeron y fueron a contarles a los fariseos lo que Jesús había hecho (vers. 46). Los fariseos respondieron convocando una reunión del Sanedrín para planificar la ejecución de Jesús. Su preocupaciõn era que todos pudieran creer en Jesús (vers. 47-48). Más tarde, los fariseos tramaron matar también a Lázaro, «porque por causa suya muchos judíos se estaban separando de ellos para creer en Jesús» (Juan 12: 10-11).
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*¿Por qué las señales no son el medio más efectivo para creer?
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2022
“UN SALTO EN EL TIEMPO”
Por: BRADLEY BOOTH
Colaboradores: Ely Agustin & Antonia Hernández
