La confianza implícita y completa de Abraham en la providencia divina fue clave al tratar con su sobrino Lot. Cuando los pastores comenzaron a pelear entre ellos, la confianza que Abraham tenía en Dios le permitió ser amable y generoso con Lot, y darle la opción de elegir primero dónde establecerse. Este tipo de generosidad es una expresión práctica de confianza: creer que nada en el mundo podrá lastimarte si Dios está a tu lado. ¡Nada! Ni siquiera dar la mejor parte al poner a otros primero. Después de todo, confiamos en que «a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Rom. 8: 28). Así que, «si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (vers. 31).
Abraham confió en que su riqueza, si es que la iba a tener, vendría de Dios, y no de decisiones calculadas y elaboradas a partir de sabiduría humana finita. Al final, no todo lo que parece que será rentable lo es. ¿Quién sabe? A veces, al aplicar los principios de Dios y permitir que otros se lleven «la mejor parte» (como hizo Abraham), puedes estar evitando aquello que destruiría a tu familia y tu vida espiritual.
Abraham pudo adquirir cosas materiales sin comprometer su caminar espiritual ni su relación con Dios. Aunque no desperdició ninguna oportunidad de obtener ganancias materiales, el objetivo primordial de Abraham era espiritual: contentar a Dios y desarrollar una intimidad espiritual con él. Estaba esperando «la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Heb. 11: 10), mientras buscaba seguir sus principios de vida. Por otro lado, frecuentemente Lot tomaba sus decisiones según el principio de «primero la ganancia», que es una perspectiva materialista de cómo hacerse rico. Su deseo de prosperidad lo llevó a elegir las ciudades de la planicie, rodeadas de ricas pasturas, sofisticación, comodidad y facilidades, sin considerar los riesgos espirituales. Al hacerlo, expuso a su familia a peligros espirituales y físicos fatales.
Un estilo de vida terrenal sofisticado y consumista siempre dañará nuestro deseo del cielo y nuestras percepciones de la eternidad: lleva nuestro principal interés a ganancias solo para esta vida. ¿Y las influencias sobre la familia? Los niños serán más propensos a elegir a Dios si ven que sus padres ejemplifican su carácter viviendo los principios de sacrificio y generosidad. La avaricia de Lot lo llevó a una cadena de circunstancias que expusieron a sus hijos y a su esposa a influencias corruptoras que no pudo contrarrestar. La familia de Abraham se mantuvo alejada de esa atmósfera malvada y estuvo protegida de sus influencias degradantes. Luego de que Lot se fue, Dios dijo a Abraham que no perdería nada por ser amable y generoso; al contrario, le pidió que levantara los ojos y mirara en todas direcciones; le aseguró que él y sus descendientes poseerían aquella tierra para siempre. La respuesta de Abraham fue construir un altar al Señor y presentar ofrendas como un simple acto de adoración (no de donación); ¡una expresión de fe en la grandiosidad de Dios, y de confianza en sus promesas!
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¿De qué maneras llama Dios todavía a las personas, a semejanza de como llamó a Abraham? ¿Cómo podemos escuchar su voz? ¿Qué puede evitar que lo escuchemos?
Si Dios promete prosperar a quienes guardan su pacto, ¿por qué algunas personas temerosas de Dios pierden sus propiedades (como Job, por ejemplo)?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2023.
1er. trimestre 2023 INVERSO
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Colaboradores: Pr. Brayan R Cedillo & Magda Sanchez

