sábado , 26 septiembre 2026
Lección de Universitarios 2026

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Esconderse de Dios

Puesto que Dios es amor (1 Juan 4:8), nunca crearía «robots» humanos. El amor implica la capacidad de elegir. Para poder amar, Adán y Eva tuvieron que ser creados con libre albedrío. De lo contrario, el amor —el amor verdadero— les habría sido imposible de dar. Así, Adán y Eva tenían la libertad de obedecer o desobedecer a su Creador. La realidad de esta libertad de elección se puso de manifiesto en el mandato de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (ver Gén. 2:15-17). ¿Para qué advertirles que no comieran de él, si no tuvieran la libertad de hacerlo?

«Nuestros primeros padres, a pesar de que fueron creados inocentes y santos, no fueron colocados fuera de la posibilidad de pecar. Dios los hizo entes morales libres, capaces de apreciar y comprender la sabiduría y benevolencia de su carácter y la justicia de sus requerimientos, y les dejó plena libertad para prestarle o negarle obediencia. Debían gozar de la comunión de Dios y de los santos ángeles […] Sin libertad de elección, su obediencia no habría sido voluntaria, sino forzada».1

Génesis 3 describe una escena terrible: la caída de Adán y Eva. Tras la conversación entre la serpiente (Satanás) y Eva, nuestros primeros padres fueron tentados expresamente a comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gén. 2:17). Satanás utilizó el poder de las palabras, las emociones y los atractivos placenteros para convencer a Eva —quien a su vez convenció a Adán— de que desobedecieran el mandato de Dios. Eva señaló que el árbol era «bueno para comer», «agradable a los ojos» y «deseable para alcanzar sabiduría» (Gén. 3:6, NBLA). La promesa de Satanás de que serían «como Dios, conociendo el bien y el mal» (Gén. 3:5, NBLA) sonaba demasiado buena como para dejarla pasar.

En realidad, el discurso de Satanás estaba plagado de errores. El enemigo también les ocultó las consecuencias de su desobediencia. Después de desobedecer a Dios, sus ojos se «abrieron» inmediatamente y vieron que estaban «desnudos» (Gén. 3:7). La «vestidura» de luz y gloria de Dios (Sal. 104:1-2), que reflejaba la imagen divina, había desaparecido. Ya no estaban cubiertos por lo que Dios les había proporcionado. Adán y Eva intentaron esconderse de su Creador (como si fuera posible esconderse de Dios), porque el pecado nos hace sentir culpables y avergonzados; y, en nuestra culpa, queremos huir de la presencia de Dios.

Qué has sentido después de hacer algo que no estaba bien? ¿Cuáles fueron las consecuencias? ¿Cómo te impidieron tu fe en Dios y la promesa del evangelio renunciar por completo a la fe?

¿Por qué Adán y Eva intentaron esconderse de su Creador después de desobedecerle? Compara Génesis 3:1-8 con Jeremías 23:24 y Hebreos 4:13.

 

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Lección – Inverso 2026.
4to. Trimestre 2026 «EL DON DE PROFECÍA»
Lección 01 « EL CREADOR HABLA »
Colaboradores: Henry D. Gómez y Esther Jiménez

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