domingo , 26 abril 2026
Lección de Universitarios 2026

inTerioriza

 

 

«Oh cuán dulce»…

Piensa en tu postre favorito. ¿Es bueno para tu salud? Tal vez uses miel como endulzante, o miel de manuka por sus supuestos beneficios medicinales. Si alguna vez has probado miel del panal, sabrás lo dulce que es su sabor y lo suave que es su textura al derretirse en la lengua. En el Salmo 119: 103-104, la Biblia se compara a sí misma con la miel. ¡Qué deliciosa metáfora! «Tu promesa es más dulce a mi paladar que la miel a mi boca. De tus preceptos he sacado entendimiento». Sí, las palabras de Dios son verdaderamente dulces para nuestra vida y distintas de cualquier cosa que el mundo nos ofrezca. A diferencia de muchos postres, la dulzura de la Palabra de Dios es sanadora para nuestra vida; de hecho, transforma nuestro carácter para bien.

Una y otra vez, el Salmo 119 nos invita a deleitarnos en las palabras de Dios (vers. 16, 24, 35, 47, 70, 77, 92, 174). Ese deleite no es una respuesta forzada, sino la experiencia genuina de todos los que dicen: «Mi corazón reverencia tus palabras. Yo me siento feliz con tu promesa, como quien encuentra un gran tesoro» (vers. 161-162). Cuando reconocemos que la Palabra de Dios contiene el mayor tesoro del mundo, hacemos de su lectura una prioridad, la buscamos diligentemente y procuramos comprenderla mejor.

A medida que aumentamos nuestro conocimiento de la Palabra de Dios, lejos de sentirnos satisfechos, queremos más. «Antes de anochecer, mis ojos ya están velando para meditar en tu promesa» (vers. 148). Este tipo de meditación en la Palabra de Dios no es algo que se pueda lograr rápidamente en unos pocos segundos o minutos. Este tipo de inmersión requiere tiempo y atención. En el ajetreado mundo actual, esto significa apartarnos del ruido, poner a un lado el teléfono, desconectarse de las redes sociales, encontrar un lugar tranquilo y escuchar la voz de Dios sin distracciones. Para Jesús, esto significaba retirarse a un lugar solitario mucho antes del amanecer, mientras la multitud aún dormía (ver Marcos 1: 35).

¿Hay algún lugar al que puedas ir cada mañana para estar con Dios? Tal vez puedas poner una silla junto a una ventana, o buscar un lugar tranquilo al aire libre, o incluso puedes sentarte a la mesa de la cocina. Se trata de que tengas un lugar al que puedas acudir a diario para sentarte a los pies de Jesús y aprender de la Palabra de Dios. Sentado a los pies de Jesús es el mejor lugar en el que se puede estar (ver Lucas 10: 39-42). Si tienes un lugar concreto donde pasar tiempo con Dios, es más probable que vuelvas allí cada día. No te desanimes si pasa un día o dos sin que vuelvas, porque surgen emergencias y no siempre se puede pasar mucho tiempo con Dios. Pero intenta no dejar que pasen demasiados días, semanas o meses sin pasar tiempo a solas con Dios. Recuerda que tener una relación duradera con el Padre es una decisión diaria, que puedes retomar hoy mismo si así lo decides.

En los últimos siete días, ¿cuánto tiempo has dedicado a la oración y a la lectura de la Biblia? ¿Qué te dice tu respuesta sobre los cambios que podrías llevar a cabo en tus prioridades?

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 05 «COMO ESTUDIAR LA BIBLIA»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

Matinales relacionados

inTro

    Lee el texto de esta semana: Salmo 119 Una posesión muy...

inQuiere

  inQuiere A medida que avanzamos en este estudio, es importante que...

inVita

  Contempla a Jesús Una tendencia entre los teólogos liberales de la...

imPlícate

  El corazón de Dios Si piensas en las palabras que has...

Copyright 2026