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Las Escrituras: la autoridad

La autoridad y la función de la Biblia se manifiestan muy claramente en sus páginas. Para que la Biblia tenga verdadero impacto en nuestra vida, debemos aceptar la inspiración y la autoridad de «toda Escritura» (2 Timoteo 3: 16), no solo de aquellas partes con las que tendemos a estar de acuerdo. Cuando la Biblia entra en conflicto con nuestras opiniones, debemos permitir que la Biblia nos corrija y no intentar corregirla. La Biblia no está destinada a servir a nuestros propósitos o a encajar con nuestras perspectivas, ya que a menudo no son los mismos que los de Dios.

Dios no es una marioneta a la espera de satisfacer nuestras necesidades y deseos. Sus caminos y pensamientos son mucho más elevados que los nuestros (ver Isaías 55: 9); nunca debemos intentar controlar las palabras que nos dirige. Tampoco debemos seleccionar solo las partes de la Biblia con las que nos sentimos cómodos. Debemos ver la Biblia como un todo, en lugar de leer los pasajes fáciles y familiares, y dejar de lado los que nos confrontan o desafían. Si de verdad queremos que Dios hable a nuestra vida, debemos tomar la Biblia en su totalidad y utilizar métodos sólidos para dedicarnos a un estudio cuidadoso de ella, confiando en que Dios nos revelará lo que necesitamos oír cuando nos haga falta.

El mismo Jesús nos dice: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente» (Mateo 22: 37). Dios no quiere pasar por alto nuestra mente; quiere informarla con su vasto conocimiento y sabiduría, que nos revela, en parte, a través de su Palabra. Esta verdad está respaldada por las numerosas narraciones bíblicas en las que Dios mantuvo conversaciones con personas —con Enoc, Abraham, Moisés y Job, por ejemplo— así como por las numerosas conversaciones que Jesús mantuvo cuando estaba en la tierra. Dios nos invita a pensar y a relacionarnos con él: «Vengan, vamos a discutir este asunto» (Isaías 1: 18). Él no espera que, al acudir a él, dejemos de pensar.

No obstante, la razón humana sigue siendo humana, capaz de cometer errores y de engañarse. Nunca es infalible. Nuestro razonamiento humano a veces trata de dejar a Dios de lado e intenta resolver las cosas por nuestra cuenta. Esta forma de pensar nos coloca a nosotros mismos como iguales o superiores a Dios. Algunas personas se acercan a las Escrituras con un espíritu arrogante y crítico, pensando que ya lo han oído todo y que no hay nada nuevo que descubrir. Es cuando nos sentimos importantes, confiados, autosuficientes y sin necesidad de nada, que descuidamos nuestra relación con Dios, y confiamos en nuestro propio conocimiento limitado y en nuestro razonamiento defectuoso.

¿Cuánto tiempo dedicas cada día a la lectura de la Biblia? ¿Cómo empleas ese tiempo? ¿Qué puedes hacer para que sea más provechoso espiritualmente hablando?

2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 04 «EL PAPEL DE LA BIBLIA»

Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez

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