Avanzar por fe
Cuando llegó el momento de cruzar el río desbordado, la fe de Israel fue puesta a prueba. «Purifíquense», «Conságrense» (NVI, NLBLA), «Santificaos» (RV), le dijo Josué al pueblo, «porque mañana verán al Señor hacer milagros» (Jos. 3: 5). Los sacerdotes debían encabezar la marcha, llevando el Arca del pacto delante del pueblo. Josué les dijo de antemano lo que sucedería: en cuanto los pies de los sacerdotes tocaran el agua, la corriente del Jordán se detendría y el curso río abajo quedaría sin agua. Entonces, los israelitas cruzarían sobre un lecho seco. El pueblo debía mantenerse a una distancia de más de 1 km del Arca sagrada (v. 4).
Cuando cruzaron el lecho del río, sin duda recordaron la historia de cómo Dios había abierto el mar Rojo cuarenta años antes. Salvo Caleb y Josué, toda una generación había muerto en el desierto. Puede que algunos tuvieran un leve recuerdo infantil de haber cruzado el mar Rojo, pero la mayoría solo habían oído hablar de ello. Cruzar el Jordán de esta manera dio al pueblo la confianza de que, así como Dios había estado con Moisés, también estaba con Josué. El pueblo se sintió fortalecido en su creencia de que el Dios que había detenido la crecida del río era realmente «el Señor de toda la tierra» (vv. 11, 13). Este milagro era una muestra de la capacidad de Dios para expulsar «a los cananeos, los hititas, los heveos, los ferezeos, los gergeseos, los amorreos y los jebuseos» (v. 10).
Todo el pueblo siguió el ejemplo de los sacerdotes, que fueron los primeros en ejercer fe en la promesa de Dios. A lo largo de las Sagradas Escrituras vemos distintos grados de disposición a responder al llamado de Dios. Afortunadamente, Dios muestra paciencia incluso con los que aún dudan. Cuando Jesús le pidió a Pedro que llevara la barca de pesca a «la parte honda del lago», donde estaban las aguas profundas, y echara las redes, Pedro respondió con fe vacilante: «Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes» (Luc. 5: 4-5); en cambio, el centurión romano ni siquiera exigió a Jesús que pusiera un pie en su casa: «Señor, yo no merezco que entres en mi casa; solamente da la orden, y mi criado quedará sano» (Mat. 8: 8). Abraham, por su parte, demostró una fe similar cuando se le pidió que ofreciera a Isaac en sacrificio. Hebreos 11: 17, 19 nos dice que «por fe, Abraham, cuando Dios lo puso a prueba, tomó a Isaac para ofrecerlo en sacrificio. […] Es que Abraham reconocía que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos».
Hoy, Dios necesita jóvenes que sean ejemplos de fe; personas que marquen el camino y sean los primeros en poner el pie en el agua. Cuando ejercemos fe, nuestro ejemplo puede animar a otros a seguirnos. El ejemplo de fe de Josué puede continuar con nosotros a medida que avanzamos por fe.
Regresa al pasaje que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con el máximo detenimiento.
- Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
- Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
- Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
- ¿A qué parece apuntar todo lo que copiaste y relacionaste?
Memoriza tu versículo favorito de Josué 3, 4. Escríbelo las veces necesarias a fin de que te ayude a memorizarlo.
¿Qué Jordán te llama Dios a cruzar?
¿En qué ha sido Dios paciente contigo cuando has dudado?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
4to trimestre 2025 «EL LIBRO DE JOSUÉ»
Lección # 04 «EL DESBORDAMIENTO DEL JORDÁN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
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