¡No olvides!
En la lección anterior, analizamos el pacto que Dios estableció con su pueblo en el monte Sinaí (también llamado Horeb) cuando le entregó los Diez Mandamientos. Estos mandamientos han formado el núcleo de las tradiciones legales occidentales desde la cristianización del Imperio Romano, que comenzó durante el gobierno de Constantino en el siglo IV. De alguna manera, a través de los siglos, el único mandamiento que comienza con la palabra «Recuerda» es el que la mayoría de los cristianos han olvidado.
Dado que este mandamiento suele malinterpretarse, debemos averiguar por qué este día es tan importante para Dios y, por consiguiente, para su pueblo. Después de que Dios pronunciara la ley desde el monte Sinaí para que la oyeran todos los israelitas, Moisés subió al monte para recibir de Dios las instrucciones sobre cómo construirle un santuario y las tablas de piedra en las que Dios había escrito los Diez Mandamientos. En la antigüedad, escribir algo en piedra era una forma de asegurarse de que lo escrito no se borraría con el paso del tiempo. Hoy en día, los escritos más antiguos que se conocen son los que fueron tallados en piedra.
Moisés estuvo en la montaña durante cuarenta días. Antes de descender, Dios le explicó con más detalle el cuarto mandamiento. Este mandamiento era ya el más largo de los diez. Evidentemente, Dios quería que se entendiera. Dijo a Moisés: «Habla tú mismo con los israelitas y diles lo siguiente: “Deben respetar mis sábados, porque esa es la señal entre ustedes y yo a través de los siglos, para que se sepa que yo, el Señor, los he escogido a ustedes”» (Éxodo 31: 13).
Una señal es un objeto o símbolo que nos recuerda algo o a alguien. Cuando Dios quiso explicar el sábado con más detalle, le dijo a Moisés que lo describiera como una señal. El sábado no es especial simplemente porque es un día de descanso; es especial por lo que simboliza. Entonces, ¿qué simboliza? Dios dijo que es una señal de que él es quien nos santifica; es decir, él nos hace santos.
A lo largo de la historia, el sábado ha sido percibido a veces como una señal de nuestras buenas obras, tanto por los judíos como por los adventistas del séptimo día. ¿Pero es así? No. Está claro, por lo que Dios dijo, que es exactamente lo contrario. Es una señal de que no somos santos, y de que servimos a un Dios que puede hacernos santos. El sábado es una señal de la justicia de Cristo que recibimos por fe. El sábado muestra que descansamos en Cristo, confiamos en él y damos prioridad a nuestra relación con él.
Regresa al texto que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con el máximo detenimiento.
- Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
- Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
- Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
- ¿A qué parece apuntar lo que marcaste y relacionaste?
Memoriza tu versículo favorito de Éxodo 20: 8-11. Escríbelo varias veces a fin de que te sea más fácil recordarlo.
¿Cuál es el propósito del sábado?
¿Cómo ha enriquecido el sábado tu relación con Dios?
¿Alguna vez (quizá de manera subconsciente) te has sentido tentado a pensar que te ganas el camino al cielo guardando el sábado? ¿Cómo puedes evitar o cambiar ese pensamiento?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 10 «SEÑAL DEL SÁBADO»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
