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Ir para cumplir

Dios llamó a Moisés desde la zarza ardiente, pero le dijo que no se acercara más (Éxodo 3: 5). Sabiendo que la mente de Moisés debía de estar sumida en la confusión, Dios de inmediato se identificó: «Yo soy el Dios de tus antepasados. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» (vers. 6). Luego le explicó el motivo de su aparición: «He bajado, para salvarlos» (vers. 8). Esta liberación se había estado gestando durante siglos (Génesis 15: 13-14).

Dios se refirió a los hebreos como «mi pueblo» (Éxodo 3: 7, 10). Si lees el libro de forma casual, es posible que pases por alto estas palabras, sin embargo, sientan las bases para el resto del libro. Los israelitas son el pueblo de Dios. Podrías decir: «Claro que lo son. Son descendientes de Abraham», no obstante, si eran el pueblo de Dios, ¿por qué tenían tantos problemas? ¿Por qué eran esclavos? ¿Por qué mataban a sus bebés? ¿Por qué esto había estado sucediendo durante décadas, o tal vez siglos? No podemos responder todas estas preguntas; cuando Dios se involucra en los asuntos humanos, a veces acaba pareciendo que no le importan. Pero sí le importan, aunque no lo parezca desde nuestra limitada perspectiva humana. A Dios le sigue importando, aun cuando no actúa tan rápido como creemos que debería o como nos gustaría que lo hiciera.

Desde el principio, Dios dejó claro que sería él quien obraría para liberar a Israel (vers. 8). Donde Moisés había fallado al golpear al egipcio, Dios tendría éxito al golpear a Egipto (vers. 20). Aun así, cuando Moisés se enteró de que tenía que ir a hablar con el faraón sobre el inminente éxodo, protestó (vers. 11). Este es el primero de los cinco intentos de Moisés para rechazar la orden de Dios.

En su primer intento de convencer a Dios de que él no era la persona más adecuada para la tarea, Moisés parecía preocupado por no ser alguien lo suficientemente importante como para convencer al faraón de que cumpliera la orden de Dios. Debido a la preocupación de Moisés, Dios trató de tranquilizarlo mediante una señal. Esta primera señal no sería inmediata. Dios prometió que cuando Moisés sacara a los israelitas de Egipto, lo adorarían en la misma montaña donde él y Moisés estaban hablando en ese momento. Esta señal requeriría que Moisés esperara bastante tiempo. En otras palabras, no era tanto una señal, más bien era una promesa. Como era de esperar, Moisés no estaba convencido. Pidió aclaraciones sobre la identidad de Dios, pues suponía que los israelitas también querrían saberlo (Éxodo 3: 13). Aquí encontramos uno de los versículos más significativos de la Biblia. Dios reveló su nombre: «YO SOY EL QUE SOY» (vers. 14).

Regresa al texto que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con el máximo detenimiento.

  • Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
  • Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
  • Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
  • ¿A qué parece apuntar lo que marcaste y relacionaste?

Memoriza tus versículos favoritos de Éxodo 3 y 4. Escríbelos varias veces a fin de que te sea más fácil recordarlos.

Si Dios se te apareciera como se le apareció a Moisés, ¿cuál crees que sería tu primera pregunta? ¿Por qué?

¿Qué crees que Dios quiso decir de sí mismo con la afirmación «YO SOY me ha enviado a ustedes» (Éxodo 3: 14)?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 03  «UN ENCUENTRO CON DIOS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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