La hipocresía en la mira
«Toda la gente quería tocar a Jesús, porque los sanaba a todos con el poder que de él salía» (Luc. 6: 19). Tómate un momento para pensar en la importancia de este versículo. Una gran multitud de Judea, Jerusalén, Tiro y Sidón seguía a Jesús. Muchas personas estaban enfermas y «sufrían a causa de espíritus impuros» (vers. 18). Jesús los sanó a todos, incluso a aquellos que lo tocaron al pasar. ¡Jesús irradiaba el poder de Dios! Si uno creía, podía ser sanado simplemente con tocarlo.
Al inicio de Lucas 6 se nos cuenta que los discípulos de Jesús tenían mucha hambre y recogían grano en sábado y lo comían, un grave error según las leyes concernientes a la observancia del sábado establecidas por los fariseos. Cuando fue confrontado por este hecho, Jesús se declaró Señor del sábado. En los siguientes versículos, vemos que demostró su autoridad al sanar la mano seca de un adorador en la sinagoga en sábado, nuevamente mientras estaba bajo la mirada vigilante de los fariseos. Luego, Jesús mencionó las bienaventuranzas, o bendiciones, que recibirán quienes vivan según el código de conducta de Dios (vers. 20-23), pronunció ayes sobre los ricos y los poderosos (vers. 24-26), desafió a todos a amar a sus enemigos (vers. 27-36), animó a sus seguidores a no juzgar para no ser juzgados (vers. 37-42), afirmó que la evidencia del cristianismo auténtico se ve en los frutos (vers. 43-45) e instó a todos a edificar sobre el fundamento seguro, que es Cristo, la Roca (vers. 46-49).
Lucas 6 parece centrarse no tanto en las obras milagrosas de Dios sino más bien en el contraste que Jesús trazó entre el reino de Dios y su justicia, y la falsa «fe» que enseñaban los fariseos. Por ejemplo, Jesús enseñó que los pobres en espíritu, los hambrientos de justicia y los perseguidos serían bendecidos. Esto contradecía completamente la enseñanza de los judíos y de los fariseos, quienes creían que la prosperidad y el éxito eran una señal del favor de Dios y que su condición de pueblo elegido de Dios les daba derecho a las bendiciones divinas. Él enseñó a la gente a amar a sus enemigos, incluso cuando los fariseos conspiraban para matarlo. En Lucas 6, el escritor se esfuerza por mostrar cuán enormemente difería el mensaje de Jesús del de los maestros espirituales de la época.
Ninguna de las enseñanzas de Jesús se formó sin que tuviera antes que pasar un tiempo de oración secreta. Lucas 6: 12 dice que Jesús subió «a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios». Sentía la pesada carga de las consecuencias del trabajo del día siguiente. A la mañana siguiente, descendió para elegir a doce discípulos y para enseñar el verdadero evangelio. Cuando consideramos lo que Jesús hacía día a día, ¿es de extrañar que de vez en cuando se retirase a pasar una noche en oración en su altar de adoración?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #08 «LA EXPERIENCIA DE JESÚS ANTE EL ALTAR – 2a PARTE»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
