La primera testigo
Los cuatro Evangelios destacan que María Magdalena fue la primera testigo de la resurrección de Jesús, probablemente porque era la candidata más inesperada según los criterios humanos. En aquella época, el testimonio de una mujer no tenía mucho peso en los tribunales, si es que se aceptaba. El hecho de que la Biblia identifica específicamente a una mujer como primer testigo de la resurrección es algo muy importante. Además, María era una mujer de mala reputación. Marcos dice: «Al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios» (16: 9). María definitivamente no era una mujer que tuviera su vida resuelta.
Las personas poseídas por demonios suelen sufrir algunas de las aflicciones socialmente más perturbadoras conocidas por la humanidad. Por ejemplo, Jesús curó a un endemoniado al que habían echado de su pueblo por chillar a medianoche y automutilarse (ver Marcos 5: 1-5). Este hombre tenía una fuerza sobrenatural que hacía imposible que nadie pudiera calmarlo o contenerlo. Lo peor de todo era que el hombre había perdido completamente la razón (vers. 15). En otra ocasión, Jesús se encontró con un niño endemoniado que echaba espuma por la boca y rechinaba los dientes (ver Marcos 9: 17-27). Todo el cuerpo del niño convulsionaba violentamente, y a menudo se arrojaba al fuego o al agua.
La Biblia no especifica qué síntomas tenía María al estar poseída por siete demonios, pero podemos estar seguros de que su situación no era nada bonita. Ella era probablemente el tipo de persona dañada que todo el mundo evitaba. Quizás la gente cruzaba la calle para que su sombra y la de ella no se tocaran. Tal vez María era rechazada y, a menudo, avergonzada, agachaba la cabeza. Es como si no tuviera nada que ofrecer salvo un pasado lleno de obstáculos y una vida muy fuera de control.
¿Echó Jesús siete demonios diferentes de María de un tirón o lo hizo siete veces distintas, uno por uno? El registro bíblico no es claro, tal vez porque Jesús es tan capaz de curar a una persona expulsando siete demonios de un tirón como lo es de liberarla poco a poco de la posesión de siete demonios. Jesús tiene mucho perdón para dar a aquellos que ofenden una y otra vez. Jesús acoge a toda María que vuelve una y otra vez en busca de un nuevo perdón. «Porque, aunque [el justo] caiga siete veces, otras tantas se levantará» (Proverbios 24: 16).
Muchos en la condición de María han sido abusados y traumatizados. Muchos han sufrido por pecados que otros han cometido contra ellos. Cuando Jesús eligió a María, eligió a una persona que el mundo percibía erróneamente como lo más bajo de lo más bajo. Con ello quería mostrar al mundo entero la clase de personas a las que él había venido a salvar con su compasión y con su amor incondicionales.
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