Descansar en Cristo
Mucha gente está familiarizada con la invitación de Jesús en Mateo 11: 28-30; de hecho, es uno de esos pasajes que nos sabemos de memoria. Sin embargo, ponerlo en práctica en la vida diaria puede ser todo un reto. Es fácil citar las Escrituras de memoria sin interiorizar realmente su significado y sin aplicarlas en la práctica.
Cuando aceptamos la invitación de Cristo a descansar en él, vamos más despacio y no respondemos a los problemas impulsivamente. Para oírle decir: «Vengan a mí», debemos aquietar nuestra mente y luego escuchar. Jesús no es ambiguo; él dice: «Vengan a mí». Es una invitación personal que espera una respuesta. En este pasaje, Cristo nos está llamando justo en los momentos en los que llevamos las cargas más pesadas. El descanso está ahí, esperándonos. Tiene que ser una decisión nuestra.
Cuando el estrés aumenta, podemos acudir a Dios citando este pasaje y pidiendo a Cristo que nos ayude a acudir a él y encontrar descanso. Descansar en Cristo significa que confiamos a Dios el resultado de las situaciones estresantes. Cristo no nos saca de cada situación que nos agobia, pero puede darnos paz interior y fortaleza a pesar de la presión. También quiere darnos reposo físico cada noche cuando dormimos (ver Salmo 3: 5; 4: 8) y cada semana cuando descansamos el día sábado (ver Éxodo 20: 8-11), pero el descanso que encontramos en Cristo es un descanso integral que va más allá de las dimensiones espiritual, emocional y física.
Jesús promete darnos descanso si nos unimos a él. ¿Qué significa esto? En tiempos de Jesús, unirse a una persona significaba en parte que esa persona era tu rabino, tu maestro espiritual o tu mentor. Unirnos a Jesús significa que lo aceptamos como nuestro maestro, por eso el pasaje bíblico dice: «Aprendan de mí» (vers. 29). Cuando surge una situación difícil, debemos aprender de Jesús qué hacer. Podemos recibir consejo de él orando y meditando en pasajes aplicables de las Escrituras que hablen de nuestras necesidades y desafíos. Memorizar las Escrituras las hace más fácilmente accesibles cuando la ayuda es más necesaria. Guardar la Palabra de Dios en nuestro corazón puede ayudarnos a calmar los nervios y a tranquilizar la mente y el cuerpo, al recordar la bondad de Dios y reclamar sus promesas.
Jesús nos invita hoy a encontrar descanso en él, así como invitó a los discípulos de aquel tiempo. Cuanto más agotadora es nuestra labor, cuanto más pesadas son nuestras cargas, tanto más ansioso está Jesús por darnos descanso. Él es especialista en tratar los casos más difíciles. Cuanto más inalcanzable nos parece el descanso, tanto más gloria recibe Dios al regalarnos el milagro del descanso.
Regresa al texto que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con máximo detenimiento.
- Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
- Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
- Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
- ¿A qué parece apuntar lo que copiaste y relacionaste?
Memoriza tu versículo favorito de Mateo 11: 25-30. Escríbelo varias veces a fin de que te ayude a recordarlo fácilmente.
¿Qué hace difícil acudir a Cristo en una situación estresante?
¿Qué pasos podemos dar para aprender a encontrar descanso en Cristo sin importar a qué nos estemos enfrentando? Tómate unos minutos para hacer una lluvia de ideas con Dios.
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 10 «CONTROLAR EL ESTRÉS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
