lunes , 28 septiembre 2026
Lección de Univversitarios 2025

inTerioriza

¿Es posible alcanzar la paz real?

La ansiedad es el trastorno mental más frecuente en todo el mundo. Los síntomas físicos de la ansiedad pueden ser dolores de cabeza o migrañas, palpitaciones del corazón o sensación de un gran peso en la garganta o en el estómago. La mente ansiosa dice: «¡Estoy  brumado!».
«¡No tengo ningún control sobre mi vida!». «Tengo miedo de mi futuro y de lo que va a pasar». Estos sentimientos, sensaciones físicas y pensamientos se apoderan de nuestras vidas a diario robándonos la alegría. Nuestro nivel de concentración disminuye, y el miedo crece. El
camino de la ansiedad suele conducir a hábitos de aislamiento y soledad.

Para la mente ansiosa, Jesús, el Príncipe de la paz (ver Isaías 9: 6), ofrece una paz verdadera y duradera. La paz de Cristo no se parece en nada a la paz que ofrece este mundo. La paz que debemos buscar no es la terrenal, ni siquiera la personal, sino la que viene de lo alto, por
medio de la morada del Espíritu Santo en nosotros (ver Juan 14: 27). Jesús prometió paz a sus discípulos en la noche más terrible de sus
vidas. Jesús acababa de terminar la cena de Pascua con ellos y sabía que estaba a punto de ser arrestado, juzgado y condenado falsamente por
delitos que no había cometido. Mientras Jesús les advertía que pronto su fe sería severamente puesta a prueba, Pedro declaró enfáticamente
que nunca negaría a Jesús, aunque muriera por ello. Cristo respondió a Pedro que no conocía su propio corazón, y que lo negaría no solo una
sino tres veces. Lo que sucedió a continuación fue asombroso. Jesús le dijo a Pedro y a los demás: «No se angustien […] voy a prepararles un
lugar […], vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar» (Juan 14: 1-3). Jesús estaba tratando de ayudar a Pedro a enfocar su mente no en sus errores y fracasos, sino en su Salvador.

Las palabras de Cristo a Pedro nos aseguran que, cuando nuestras circunstancias nos causan ansiedad, podemos encontrar la paz deteniéndonos en lo que Dios hace por nosotros. Esta paz trascendente llega cuando seguimos «el camino, la verdad y la vida» (vers. 6), cuando dependemos de Dios mediante la oración (vers. 12-14), cuando expresamos amor a Dios mediante la obediencia a su Palabra (vers. 15), cuando descansamos en el poder y en la presencia del Espíritu Santo (vers. 16- 18) y cuando permitimos que la plenitud de la Divinidad more en nosotros(vers. 23-29). A medida que crecemos en esta estrecha relación con Dios, su paz alivia nuestros temores (vers. 27). Esta paz es un misterio que el mundo no puede explicar. Cuanto peores son nuestros problemas, más profunda es la paz que Dios nos da.

Regresa al texto que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con máximo detenimiento.

Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
¿A qué parece apuntar lo que copiaste y relacionaste? ————————————————————
Memoriza tus versículos favoritos de Juan 14.

Escríbelos varias veces a fin de que te sea más fácil recordarlos
¿En qué se diferencia la paz del mundo de la paz de Cristo?
¿Qué se interpone en tu camino para que experimentes más plenamente la paz que Cristo te ofrece?

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 09 «ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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