Vigilar la mente
Nuestros pensamientos toman forma a través de complejas interacciones entre procesos eléctricos y químicos de nuestro cerebro. Los pensamientos son reales y tienen un impacto directo en cómo nos sentimos y nos comportamos. Cada vez que tenemos pensamientos de enfado, antipatía, tristeza o mal humor, nuestro cerebro libera sustancias químicas que amplifican nuestros sentimientos negativos. Por ejemplo, cuando nos enfadamos, nuestros músculos se tensan, nuestro corazón late más deprisa y nuestras manos empiezan a sudar. Algunas personas incluso empiezan a sentirse un poco mareadas. Estar enfadado puede desencadenar dolores de cabeza o de estómago. Cuando los sentimientos negativos se intensifican, nuestro cuerpo libera cortisol y adrenalina. Si esto ocurre con demasiada frecuencia y durante mucho tiempo, podemos desarrollar graves problemas cardíacos y estomacales. Los pensamientos negativos tienen consecuencias perjudiciales.
Cuando tenemos pensamientos buenos, felices, esperanzadores o amables, nuestro cerebro libera sustancias químicas que hacen que nuestro cuerpo se sienta bien. Nuestros músculos se relajan, y los latidos de nuestro corazón y nuestra respiración se ralentizan. Los buenos pensamientos producen el equilibrio adecuado de dopamina y serotonina, lo que ayuda a cultivar una buena salud mental y corporal.
Los pensamientos son muy poderosos. Cada pensamiento que tenemos afecta a todas las células de nuestro cuerpo. No es de extrañar que Pablo anime a todo creyente a que «guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4: 7, RVC). A través de Jesús, recibimos poder para guardar nuestros pensamientos y sentimientos. Nunca debemos simplemente aceptar ser víctimas de nuestro pensamiento incontrolado. Pensar que no podemos ayudar a nuestro propio pensamiento es otra mentira del enemigo que mucha gente cree. Incluso las personas que tienen los pensamientos más degradantes y repugnantes pueden recibir sanidad a través del poder de Cristo si están dispuestas a cambiar sus elecciones. Al contrario de lo que mucha gente dice, la Biblia enseña que podemos escoger en qué temas se enfocarán nuestros pensamientos.
Dedicar tiempo a reflexionar sobre las cosas correctas puede cambiarlo todo (vers. 8). Por eso debemos estudiar a Jesús y mantener nuestra atención en él. Por la contemplación somos transformados (ver 2 Corintios 3: 18). Cuanto más tiempo nos detenemos en algo, ya sea visual, ya sea mentalmente, más nos parecemos a ello. Lo que contemplamos afecta nuestra forma de pensar y nuestras actitudes. Muchos luchamos con pensamientos intrusivos que reflejan el entretenimiento, la política y los problemas que se encuentran en cualquier medio de comunicación que hayamos estado consumiendo. Incluso en la iglesia podemos perder nuestro enfoque en Jesús. Algunos solo irán a Cristo cuando vean que aquellos que creen en él reflejan su carácter. Incluso si has crecido en la iglesia, hay gente, tal vez entre los líderes, que puede alejarte de Jesús. Alabado sea Dios porque siempre puede atraernos de vuelta a él. Para cambiar la manera en que nos sentimos, debemos enfocarnos en Jesús de tal forma que lo reflejemos. Al meditar en Cristo, nuestras mentes son moldeadas para pensar sus pensamientos.
Regresa al texto que has escrito o parafraseado. Analízalo directamente y reflexiona sobre su contenido con máximo detenimiento.
- Encierra en un círculo las palabras, frases e ideas que se repiten.
- Subraya las palabras y frases que consideras más relevantes y que te resultan más significativas.
- Utiliza flechas para conectar algunas palabras y frases que se relacionan con otros conceptos similares.
- ¿A qué parece apuntar lo que copiaste y relacionaste?
Memoriza tu versículo favorito de Filipenses 4: 6-13. Escríbelo varias veces a fin de que te sea más fácil recordarlo.
¿Cómo puedes cuidar mejor tu mente? (Filipenses 4: 7).
De acuerdo con Filipenses 4: 8, ¿hay cosas que sientes que necesitas eliminar de tu vida?
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 04 «CORREGIR LAS DISTORSIONES COGNITIVAS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
