«La Palabra declara: “Yo soy Jehová, el que os santifco” (Lev. 20: 8). Esa es la única santificación que aparece en las Escrituras: la que viene de parte de Dios por obedecer sus mandamientos».— Elena g. de White, Manuscritos inéditos, t. 4, p. 313
«Desde la columna de nube, Cristo declaró acerca del sábado: “Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Éxo. 31: 13). El sábado que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es también la señal de que es el Santificador. El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a su semejanza. Para quienes lo santifican, el sábado es una señal de santificación. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se recibe obedeciendo a los principios que son el trasunto de su carácter. Y el sábado es la señal de obediencia. El que obedece de corazón al cuarto mandamiento, obedecerá toda la ley. Queda santificado por la obediencia».— Elena g. de White, Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 351-352
«Sí creemos que nos corresponde guardar la ley, de otra forma no seremos trasladados al reino de los cielos. El transgresor no puede ser transportado al reino de gloria. La ley no es la que santifica a nadie, ni tampoco nos salva; esa ley se pone en pie y pregona: “Arrepiéntete, para que tus pecados sean borrados”. Luego el pecador acude a Jesús y debido a que promete obedecer los requisitos de la ley, Jesús borra sus manchas de culpabilidad y lo libera, fortaleciéndolo en el Señor».— Elena g. de White, Manuscritos inéditos, t. 4, p. 310.
«Muchos se preguntan: “¿Cómo me entregaré a Dios?” Tú deseas hacer su voluntad, pero eres moralmente débil, esclavo de la duda y dominado por los hábitos de tu vida pecaminosa. Las promesas y resoluciones que haces son tan frágiles como telarañas. No puedes gobernar tus pensamientos, impulsos y afectos. El recuerdo de tus promesas no cumplidas y de tus votos quebrantados debilita la confianza que tuviste en tu propia sinceridad, y te induce a sentir que Dios no puede aceptarte; pero no tienes por qué desesperarte. Lo que necesitas es tomar conciencia del verdadero poder de la voluntad. Este es el poder gobernante en la naturaleza del ser humano, la facultad de decidir o elegir. Todo depende de la correcta acción de la voluntad. Dios dio a los hombres la capacidad de elegir; a ellos les toca ejercerla. Tú no puedes cambiar tu corazón, ni entregar por ti mismo tus afectos a Dios, pero puedes elegir servirle. Puedes entregarle tu voluntad para que él obre en ti tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo tu naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, tus afectos se concentrarán en él y tus pensamientos se pondrán en armonía con los suyos».— Elena g. de White, El camino a Cristo, cap. 5, pp. 71-72
Después de haber analizado la lección de esta semana:
- ¿Qué aplicaciones personales te sientes motivado a realizar en tu vida?
- ¿Qué aplicaciones puedes hacer en tu vida social? Repasa el versículo para memorizar.
- ¿Cómo lo puedes aplicar en tu vida esta semana?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
2do. trimestre 2022 INVERSO
Lección 6 «LA SANTIFICACIÓN DEL SÁBADO»
Colaboradores: Estrellita Hernandez y Mayra Cota
