« Después de la repetición pública de la ley, Moisés completó el trabajo de escribir todas las leyes, los estatutos y los juicios que Dios le había dado a él y todos los reglamentos referentes al sistema de sacrificios. El libro que los contenía fue confiado a los dignatarios correspondientes, y para su custodia se lo colocó al lado del arca. Aun así, el gran jefe temía mucho que el pueblo se apartara de Dios. En un discurso sublime y conmovedor les presentó las bendiciones que tendrían si obedecían y las maldiciones que les alcanzarían si violaban la ley […].
»Por el Espíritu de la inspiración, Moisés, mirando a través de lejanas edades, describió las terribles escenas del derrocamiento final de Israel como nación, y la destrucción de Jerusalén por los ejércitos de Roma: “Jehová traerá contra ti una nación venida de lejos, de los confines de la tierra, que volará como águila, una nación cuya lengua no entiendas”».-ELENA G. DE WHITE, Patriarcas y profetas, cap. 42, p. 443, 444
«Todos podían ver por sus propios ojos las condiciones del pacto que había de regir su posesión de Canaán. Todos debían indicar que aceptaban los términos y estipulaciones del pacto, y dar su asentimiento a las bendiciones o maldiciones que entrañaría su observancia o su descuido. La ley no solo fue escrita sobre las piedras conmemorativas, sino que también fue leída por el mismo Josué en alta voz a oídos de todo Israel. No habían transcurrido muchas semanas desde que Moisés les había dado en discursos todo el libro de Deuteronomio; sin embargo, ahora Josué leyó nuevamente la ley».-lbid., p. 477
«¿Escogiste tú, lector, tu propio camino? ¿Te has extraviado lejos de Dios? ¿Has procurado alimentarte con los frutos de la transgresión, tan solo para hallar que se tornan cenizas en tus labios? Y ahora, frustrados los planes que hiciste para tu vida, muertas tus esperanzas, ¿te hallas sentado solo y desconsolado? Esa voz que desde hace mucho ha estado hablando a tu corazón y a la cual no quisiste escuchar, te llega distinta y clara: “Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente” (Miq. 2: 10). Vuelve a la casa de tu Padre. Él te invita diciendo: “Vuélvete a mí, porque yo te redimí’. “ Venid a mí; escuchad y vivirá vuestra alma. Haré con vosotros un pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isa. 44: 22; 55: 3).
»No escuches al enemigo cuando te sugiere que te mantengas alejado de Cristo hasta que hayas mejorado; hasta que seas bastante bueno para acercarte a Dios. Si esperas hasta entonces, no te acercarás nunca a él. Cuando Satanás te señale tus vestiduras inmundas, repite la promesa del Salvador. “Al que a mí viene, no le echo fuera” Juan 6: 37). Di al enemigo que la sangre de Cristo te limpia de todo pecado. Haz tuya la oración de David: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve” (Sal. 51: 7)>.-ELENA G. DE WHITE, Profetas y reyes, cap. 26, p. 213-214
Después del estudio del capítulo de esta semana:
- ¿Cómo habla Dios de ti?
- ¿Cómo te está hablando Dios de los demás?
- Repasa el versículo para memorizar. ¿Cómo lo puedes aplicar en tu vida esta semana
#Inverso
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2021.
4to. trimestre 2021 INVERSO
Lección 10 «¡CRISTO EN LAS MALDICIONES DEL PACTO!»
Colaboradores: Israel Esparza & Mayra Cota
