Moisés estaba capacitado para destacarse entre los grandes de la tierra, para brillar en las cortes del reino más glorioso, y para empuñar el cetro de su poder. Su grandeza intelectual lo distingue entre los grandes de todas las edades, y no tiene par como historiador poeta, filósofo, general y legislador Con el mundo a su alcance, tuvo fuerza moral para rehusar las halagüeñas perspectivas de riqueza, grandeza y fama, “prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios, antes que gozar de los deleites temporales del pecado».
Moisés había sido instruido tocante al galardón final que será dado a los humildes y obedientes siervos de Dios, y en comparación con el cual la ganancia mundanal se hundía en su propia insignificancias. El magnífico palacio del faraón y el trono del monarca fueron ofrecidos a Moisés para seducirlo; pero él sabía que los placeres pecaminosos que hacen a los hombres olvidarse de Dios imperaban en sus cortes señoriales. Vio más allá del esplendoroso palacio, más allá de la corona de un monarca, los altos honores que se otorgarán a los santos del Altísimo en un reino que no tendrá mancha de pecado. Vio par la fe una corona imperecedera que el Rey del cielo colocará en la frente del vencedor. Esta fe lo indujo a apartarse de los señores de esta tierra, y a unirse con la nación humilde, pobre y despreciada que había preferido obedecer a Dios antes que servir al pecado.— Elena. G White. Patriarcas profetas, cap. 22, pp. 223-224
Después de la caída del hombre, Satanás declaró que los seres humanos habían demostrado ser incapaces de guardar la ley de Dios, y procuró arrastrar consigo al universo en esa creencia las palabras de Satanás parecían ser verdaderas, y Cristo vino para desenmascarar al engañador. La Majestad del cielo se hizo cargo de la causa del hombre y con la misma ayuda que puede obtener el hombre resistió las tentaciones de Satanás así como el hombre debe resistirlas. Esta fue la única forma en la cual el hombre caído pudo convertirse en participante de la naturaleza divina. Al tomar la naturaleza humana, Cristo fue hecho idóneo pan comprender las pruebas y dolores del hombre y todas las tentaciones con las que es acosado. Los Ángeles que no estaban familiarizados con el pecado no podían simpatizar con el hombre en sus pruebas peculiares. Cristo condescendió en tomar la naturaleza humana y fue tentado en todo punto como nosotros para que pudiera saber cómo socorrer a todos los que fueran tentados.— EGW Mensajes selectos, t.1, pp. 295-296.
¿Cuál crees que es la decisión más importante que debes tomar para revelar la condescendencia de Cristo?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
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Lección 4 « JESÚS NUESTRO HERMANO FIEL »
Colaboradores: Estrellita Hernández & Mayra Cota