«Después vi tronos en los cuales estaban sentados Jesús y los redimidos. Los santos reinaban como reyes y sacerdotes de Dios. En unión con los suyos Cristo juzgaba a los impíos muertos, comparando sus acciones con el libro del estatuto, la Palabra de Dios, y fallando cada caso según lo hecho con el cuerpo. Después sentenciaban a los impíos a la pena que debían sufrir de acuerdo con sus obras y quedaba escrita frente a sus nombres en el libro de la muerte. También Satanás y sus ángeles fueron juzgados por Jesús y los santos. El castigo de Satanás había de ser mucho más terrible que el de aquellos a quienes engañó. Su sufrimiento había de ser incomparablemente mayor. Después de perecer todos los que fueron engañados por él, Satanás iba a continuar viviendo para sufrir mucho más tiempo».— elena g. de White, Primeros escritos, cap. 70, p. 350
«Durante los mil años que transcurrirán entre la primera resurrección y la segunda, se verificará el juicio de los impíos. El apóstol Pablo señala este juicio como un acontecimiento que sigue al segundo advenimiento. “No juzguen ustedes nada antes de tiempo; esperen a que el Señor venga y saque a la luz lo que ahora está en la oscuridad y dé a conocer las intenciones del corazón. Entonces Dios dará a cada uno la alabanza que merezca” (1 Cor. 4: 5). Daniel declara que cuando vino el Anciano de días, “se dio el juicio a los santos del Altísimo” (Dan. 7: 22, RV60). En ese entonces reinarán los justos como reyes y sacerdotes de Dios. Juan dice en el Apocalipsis: “Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar […], serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años” (Apoc. 20: 4-6, RV95). Entonces será cuando, como está predicho por Pablo, “los santos han de juzgar al mundo” (1 Cor. 6: 2, RV95). Junto con Cristo juzgan a los impíos, comparando sus actos con el libro de la ley, la Biblia, y fallando cada caso en conformidad con los actos que cometieron por medio de su cuerpo. Entonces lo que los malos tienen que sufrir es medido según sus obras, y queda anotado frente a sus nombres en el libro de la muerte.
Después de estudiar el pasaje de esta semana, ¿Qué aspectos de tu vida personal crees que necesitas abrir a Dios?
»También Satanás y los ángeles malos son juzgados por Cristo y su pueblo. Pablo dice: “¿No saben que incluso a los ángeles habremos de juzgarlos nosotros?” (vers. 3). Y Judas declara: “Y a los ángeles que no conservaron su debido puesto, sino que dejaron su propio hogar, Dios los retiene en prisiones oscuras y eternas para el gran día del juicio” (Judas 1: 6)».— Elena g. de White, El conflicto de los siglos, cap. 42, pp. 641-642
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 9 «MÁS ALLÁ DE LA MUERTE»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
