«En la parábola, Cristo estaba haciendo frente al público en su propio terreno. La doctrina de un estado de existencia consciente entre la muerte y la resurrección era sostenida por muchos de los que estaban escuchando las palabras de Cristo. El Salvador conocía esas ideas, e ideó su parábola de manera tal que inculcara importantes verdades por medio de esas opiniones preconcebidas. Colocó ante sus oyentes un espejo en el que se habían de ver a sí mismos en su verdadera relación con Dios. Empleó la opinión prevaleciente para presentar la idea que deseaba destacar en forma especial, a saber, que ningún ser humano es estimado por sus posesiones; pues todo lo que tiene le pertenece en calidad de un préstamo que el Señor le ha dado. […]
»Cristo desea que sus oyentes comprendan que es imposible que el ser humano obtenga la salvación después de la muerte. […] Esta vida es el único tiempo que se les concede a los seres humanos para que se preparen para la eternidad. […]
»Cuando Cristo presentó la parábola del hombre rico y Lázaro, había muchos hombres, en la nación judía, que se hallaban en la miserable condición del hombre rico, que usaban los bienes del Señor para su complacencia egoísta, preparándose para oír la sentencia: “Pesado has sido en balanza y hallado falto” (Dan. 5: 27, RV95). El hombre rico fue favorecido con toda bendición temporal y espiritual, pero rehusó cooperar con Dios en el empleo de esas bendiciones. Lo mismo ocurrió con la nación judía. El Señor había hecho de los judíos los depositarios de la verdad sagrada. Los había convertido en mayordomos de su gracia. Les había dado toda ventaja espiritual y temporal y los llamó para que impartieran esas bendiciones. Se les había impartido instrucción especial con respecto a la forma de tratar a sus hermanos que habían caído en la pobreza, al extranjero que estuviera dentro de sus puertas y al pobre que se encontraba entre ellos. No habían de tratar de buscar todas las cosas para su propia ventaja, sino que habían de recordar a aquellos que se hallaban en necesidad, para compartir con ellos sus bienes. Y Dios prometió bendecirlos de acuerdo con sus hechos de amor y misericordia. Pero a semejanza del hombre rico, ellos no habían cooperado para aliviar las necesidades materiales y espirituales de la doliente humanidad. Llenos de orgullo, se consideraban el pueblo escogido y favorecido por Dios, pero no servían ni adoraban a Dios. Colocaban su esperanza en el hecho de que eran hijos de Abraham: “Nosotros somos descendientes de Abraham” decían con orgullo (Juan 8: 33). Cuando vino la crisis, se reveló que se habían divorciado de Dios y habían colocado su esperanza en Abraham, como si él fuera Dios».— Elena g. de White, Palabras de vida del gran Maestro, cap. 21, pp. 207, 212
Después del estudio del pasaje de esta semana, ¿cómo crees que puedes poner en práctica sus enseñanzas en tu vida diaria?
- ¿Qué cambios puedes implementar en tu vida social?
- Repasa el versículo para memorizar. ¿Cómo se aplica a tu vida práctica esta semana?
#Inverso
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2022.
3er. trimestre 2022 INVERSO
Lección 7 «EL RICO Y LÁZARO»
Colaboradores: Israel Esparza y Mayra Cota
