Jesús puesto en alto
«Al contemplar la cruz del Calvario, tendremos el deseo de cargarla. El Redentor del mundo fue vilmente crucificado. Miremos al Salvador del mundo, en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col. 2: 9). ¿Puede alguien contemplar el sacrificio del amado Hijo de Dios sin que su corazón sea impresionado y quebrantado, y sin quedar listo para rendirse a Dios con todo su corazón y alma?».— Elena G. de White, Fe y obras, cap. 1, p. 19
«¿Qué es fe? […] Es conformar nuestras opiniones a las palabras de Dios, dedicar el corazón en voluntaria consagración y servicio a él, quien dio el entendimiento, conmovió el corazón y tomó la iniciativa para atraer la mente a fin de que contemplara a Cristo en la cruz del Calvario. La fe es rendir a Dios las facultades mentales, entregarle la mente y la voluntad, y hacer de Cristo la única puerta para entrar al reino de los cielos».— Ibid., p. 30
«Así había sido llamado Juan para dirigir la gente a Jesús, y tenía el gozo de presenciar el éxito de la obra del Salvador. Dijo: “Por eso mi gozo está completo. A él conviene crecer, mas a mí menguar”. Mirando con fe al Redentor, Juan se elevó a la altura de la abnegación. No trató de atraer a los hombres a sí mismo, sino de elevar sus pensamientos siempre más alto hasta que se fijasen en el Cordero de Dios. Él mismo había sido tan solo una voz, un clamor en el desierto. Ahora aceptaba con gozo el silencio y la oscuridad a fin de que los ojos de todos pudiesen dirigirse a la Luz de la vida».— Elena G. de White, El Deseado de todas la gentes, cap. 18, pp. 156-157
«Dios llama a un hombre a hacer cierta obra; y cuando la ha llevado hasta donde le permiten sus cualidades, el Señor suscita a otros, para llevarla más lejos. Pero, como los discípulos de Juan, muchos creen que el éxito depende del primer obrero. La atención se fija en lo humano en vez de lo divino, se infiltran los celos, y la obra de Dios queda estorbada. El que es así honrado indebidamente se siente tentado a albergar confianza propia. No comprende cuánto depende de Dios. Se enseña a la gente a esperar dirección del hombre, y así caen en error y son inducidos a apartarse de Dios».— Ibid., pp. 158-159
«¿Acaso podrían aquellos que han pasado su vida en rebelión contra Dios ser transportados de pronto al cielo y contemplar el alto y santo estado de perfección que allí se ve? […] ¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios […] alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? […] Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. […] La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios».— Elena G. de White, El conflicto de los siglos, cap. 34, p. 531.
www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
4to trimestre 2024 «EL EVANGELIO DE JUAN»
Lección 03 «UNA ENTREVISTA SECRETA»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez
