Poder para obedecer
«Edificamos en Cristo por la obediencia a su palabra. No es justo quien solo se complace en la justicia, sino quien la ejecuta. La santidad no es arrobamiento; es el resultado de entregarlo todo a Dios; es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial. Cuando los israelitas acampaban en los límites de la tierra prometida, no bastaba que tuvieran conocimiento de Canaán ni que entonaran los cánticos de Canaán. Esto solo no les daría posesión de los viñedos y olivares de la buena tierra. Solamente podían hacerla suya en verdad ocupándola, cumpliendo las condiciones, ejerciendo una fe viva en Dios, y aplicando las promesas a sí mismos mientras obedecían sus instrucciones.
»La religión consiste en cumplir las palabras de Cristo; no en obrar para merecer el favor de Dios, sino porque, sin merecerlo, hemos recibido la dádiva de su amor. Cristo no basa la salvación de los seres humanos sobre lo que profesan solamente, sino sobre la fe que se manifiesta en las obras de justicia. Se espera acción, no meramente palabras, de los seguidores de Cristo. Por medio de la acción es como se construye el carácter. […]
»¿Deseamos llegar a ser discípulos de Cristo, pero no sabemos cómo empezar? ¿Estamos en la oscuridad y no sabemos cómo hallar la luz? Sigamos la luz que ya tenemos. Dispongamos nuestro corazón para obedecer lo que sabemos de la Palabra de Dios, en la cual reside su poder, su misma vida. A medida que recibamos la Palabra con fe, ella nos dará poder para obedecer. Si prestamos atención a la luz que tenemos, recibiremos más luz. Edificaremos sobre la Palabra de Dios y nuestro carácter se formará a semejanza del carácter de Cristo.
»Cristo, el verdadero fundamento, es una piedra viva. Su vida se imparte a todos los que son edificados sobre él. “También ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual”. Y “todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el señor”. Las piedras se unifican con el fundamento, porque en todo mora una vida común, y ninguna tempestad puede destruir ese edificio».— Elena G. de White, El discurso maestro de Jesucristo, cap. 7, pp. 225-227
«Solo los que hayan fortalecido su espíritu con las verdades de la Biblia podrán resistir en el último gran conflicto. Toda alma ha de pasar por la prueba decisiva: ¿Obedeceré a Dios antes que a los hombres? La hora crítica se acerca. ¿Hemos asentado los pies en la roca de la inmutable Palabra de Dios?».— Elena G. de White, El conflicto de los siglos, cap. 38, p. 580
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
3er trimestre 2024 «RELATOS QUE TRANSFORMAN»
Lección 13 «CONSTRUYE SOBRE LA ROCA»
Colaboradores: Joaquín Maldonado y Adriana Jiménez
