La experiencia de Moisés
«¡Cuán grande había sido en sus resultados la influencia de aquella mujer hebrea, a pesar de ser una esclava desterrada! Toda la vida de Moisés y la gran misión que cumplió como caudillo de Israel dan fe de la importancia de la obra de una madre piadosa. Ninguna otra tarea se puede igualar a esta. En un grado sumo, la madre modela con sus manos el destino de sus hijos. Influye en las mentes y los caracteres, y trabaja, no solamente para el presente, sino también para la eternidad. Siembra la semilla que germinará y dará fruto, ya sea para bien o para mal. La madre no tiene que pintar una forma bella sobre un lienzo, ni cincelarla en un mármol, sino que tiene que grabar la imagen divina en el alma humana».— Elena G. de White, Patriarcas y profetas, cap. 22, p. 222
«Moisés se había convertido, en todos los sentidos, en un gran hombre. Como escritor, como líder militar y como filósofo, no tenía superior. El amor a la verdad y a la justicia se había convertido en la base de su carácter, y había producido una firmeza de propósito sobre la que ninguna veleidad de la moda, de la opinión o de las actividades podía influir. La cortesía, la diligencia y una firme confianza en Dios marcaron su vida. Era joven y vigoroso, rebosante de energía y fuerza varonil. Había simpatizado profundamente con sus hermanos en su aflicción, y su alma se había encendido con el deseo de liberarlos. Ciertamente, a la sabiduría humana le parecería que estaba en todo sentido capacitado para su obra».— Elena G. de White, The Signs of the Times, 19 de febrero de 1880
«Moisés fue demasiado rápido al matar al egipcio. Supuso que el pueblo de Israel entendía que la providencia especial de Dios lo había levantado para liberarlos. Pero Dios no quiso liberar a los hijos de Israel por medio de la guerra, como pensaba Moisés, sino por medio de su propio poder, para que la gloria le fuera atribuida solo a él.
»Dios anuló el acto de Moisés de matar al egipcio para realizar su propósito. En su providencia había introducido a Moisés en la familia real de Egipto, donde había recibido una educación esmerada; sin embargo, no estaba preparado para que Dios le confiara la gran obra para cuya realización lo había levantado. Moisés no podía abandonar inmediatamente la corte del rey y las indulgencias que se le concedían como nieto del rey, para realizar la obra especial de Dios. Debía tener tiempo para adquirir experiencia y educarse en la escuela de la adversidad y la pobreza. Su suegro temía a Dios, y era especialmente honrado de entre toda la gente que le rodeaba por su juicio previsor. Su influencia sobre Moisés era grande».— Elena G. de White, Spiritual Gifts, vol. 3, 1864, pp. 186-187
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
3er trimestre 2025 «EL LIBRO DEL ÉXODO»
Lección # 02 «CON TUS PROPIOS MÉTODOS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
