Sin cambios en su estrategia
Después de que Adán y Eva fueran expulsados del cielo, Satanás decidió hacer todo lo que estuviera a su alcance para estropear la belleza y la inocencia de esas dos preciadas creaciones de Dios (ver Apoc. 12: 9). Ese es el nivel de odio que Satanás siente hacia Dios y, aunque ya pasaron más de seis mil años, ese sentimiento no ha disminuido. Él sigue trabajando con febril eficiencia, más aún ahora que sabe que le queda poco tiempo (vers. 12). Si bien los ataques se han multiplicado y aumentado en frecuencia, todos son variaciones de un mismo tema. Nos resultan tan familiares que es inquietante. Elena G. de White capta de forma maravillosa la esencia de las falsas afirmaciones de Satanás en este pasaje:
«Le dijo que al comer del fruto de este árbol, alcanzarían una esfera de existencia más elevada y entrarían en un campo de sabiduría más amplio. Añadió que él mismo había comido de ese fruto prohibido y como resultado había adquirido el don de la palabra. Insinuó que por egoísmo el Señor no quería que comieran del fruto, pues entonces se elevarían a la igualdad con él. Manifestó Satanás que Dios les había prohibido que gustasen del fruto de aquel árbol o que lo tocasen, debido a las maravillosas propiedades que tenía de dar sabiduría y poder. El tentador afirmó que jamás llegaría a cumplirse la divina advertencia; que les fue hecha meramente para intimidarlos. ¿Cómo sería posible que ellos murieran? ¿No habían comido del árbol de la vida? Agregó el tentador que Dios estaba tratando de impedirles alcanzar un desarrollo superior y mayor felicidad. […]
»Desde los días de Adán hasta el presente, [Satanás] tienta a los hombres a desconfiar del amor de Dios y a dudar de su sabiduría. Constantemente pugna por despertar en los seres humanos un espíritu de curiosidad irreverente, un inquieto e inquisitivo deseo de penetrar en los inescrutables secretos del poder y la sabiduría de Dios. En sus esfuerzos por escudriñar aquello que Dios tuvo a bien ocultarnos, muchos pasan por alto las verdades eternas que nos ha revelado y que son esenciales para nuestra salvación. Satanás induce a los hombres a la desobediencia llevándolos a creer que entran en un admirable campo de conocimiento. Pero todo esto es un engaño. Engreídos por sus ideas de progreso, pisotean los requerimientos de Dios, caminando por la ruta que los lleva a la degradación y a la muerte.
»Satanás hizo creer a la santa pareja que ellos se beneficiarían si violaban la ley de Dios. ¿No oímos hoy día razonamientos semejantes? Muchos hablan de la estrechez de los que obedecen los mandamientos de Dios, mientras pretenden tener ideas más amplias y gozar de mayor libertad. ¿Qué es esto sino el eco de la voz del Edén: “El día que comáis de él”, es decir, el día que violareis el divino mandamiento, “seréis como Dios”?».— Elena G. de White, Patriarcas y profetas, cap. 3, pp. 33-34
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
2do trimestre 2025 «DE VUELTA AL ALTAR»
Lección #01 «SE ROMPE UNA RELACIÓN»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
