Asumir la misión
«El paralítico se hallaba completamente desamparado y, no viendo perspectiva de ayuda en ninguna parte, se había sumido en la desesperación. Entonces oyó hablar de las obras maravillosas de Jesús. Le contaron que otros tan pecaminosos e imposibilitados como él habían quedado sanos; aun leprosos habían sido limpiados. Y los amigos que le referían estas cosas lo animaban a creer que él también podría ser curado, si lo pudieran llevar a Jesús. Pero su esperanza decaía cuando recordaba cómo había contraído su enfermedad. Temía que el Médico puro no lo tolerase en su presencia».— Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, cap. 27, p. 238
«La obra de beneficencia es dos veces bendita. Mientras el que da a los menesterosos los beneficia, él mismo se beneficia en grado aún mayor. La gracia de Cristo en el alma desarrolla atributos del carácter que son opuestos al egoísmo, atributos que han de refinar, ennoblecer y enriquecer la vida. Los actos de bondad hechos en secreto ligarán los corazones y los acercarán al corazón de Aquel de quien mana todo impulso generoso. Las pequeñas atenciones y los actos insignificantes de amor y de sacrificio, que manan de la vida tan quedamente como la fragancia de una flor, constituyen una gran parte de las bendiciones y felicidades de la vida. Al fin se verá que la abnegación para bien y dicha de los demás, por humilde e inadvertida que sea en la tierra, se reconoce en el cielo como muestra de nuestra unión con el Rey de gloria, quien, siendo rico, se hizo pobre por nosotros».— Elena G. de White, El discurso maestro de Jesucristo, p. 67
«El éxito en cualquier actividad requiere mantener, en todo momento, su mirada fija en una meta real y concreta. Quien de verdad desee alcanzar éxito en la vida debe mantener constantemente fija la mirada en una meta por la cual valga la pena luchar. Y eso es lo que necesitan los jóvenes de hoy. El propósito designado por el cielo de predicar el evangelio al mundo en esta generación es el más noble que pueda atraer a un ser humano. Ofrece un vasto campo de acción a todo aquel cuyo corazón ha sido conmovido por Cristo.
»El ideal de Dios para los niños que crecen en nuestros hogares es de mayor alcance, más profundo y más elevado de lo que somos capaces de percibir con nuestra limitada visión. En el pasado, Dios llamó a hombres y mujeres del más humilde origen, a los cuales consideraba suficientemente fieles como para que testificaran de él a los grandes del mundo. Y más de un joven que hoy se esté preparando como lo hacía Daniel en su hogar de Judea, estudiando la Palabra de Dios y sus obras, y aprendiendo lecciones de servicio fiel, se verá enfrentado a asambleas legislativas o a tribunales de justicia, o en cortes reales, como testigo del Rey de reyes. Muchos serán llamados a llevar a cabo una obra de gran alcance».— Elena G. de White, La educación, cap. 31, pp. 237-238
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 12 «SENTIRSE SATISFECHO»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
