lunes , 17 agosto 2026
Lección de Univversitarios 2025

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Unión completa con Cristo

«Llevar el yugo con Cristo, significa trabajar en su plan, ser un copartícipe con él en sus sufrimientos y afanes por la humanidad perdida.

»Al aceptar el yugo de Cristo, que impone restricción y obediencia, encontraremos que es de la mayor ayuda para nosotros. El llevar su yugo nos mantiene cerca, al lado de Cristo, y él lleva la parte más pesada de la carga.

»Nuestra obra no consiste en llevar toda la carga nosotros solos. […] A menudo pensamos que pasamos un tiempo bien difícil llevando cargas, y muchas veces ese es el caso, porque Dios no nos ordenó llevar esas cargas; pero cuando llevamos su yugo y llevamos sus cargas, podemos testificar que el yugo de Cristo es fácil y sus cargas son ligeras, porque él hizo provisión para esto.

»Sin embargo, ese yugo no nos dará una vida fácil, de libertad y de complacencia egoísta. La vida de Cristo fue de sacrificio propio y abnegación a cada paso; y el verdadero seguidor de Cristo, con una ternura y un amor cristianos y consecuentes, andará en las pisadas del Maestro, y a medida que avance en esta vida, se verá cada vez más inspirado por el Espíritu y la vida de Cristo».— Elena G. de White, Nuestra elevada vocación, 4 de abril

«Debemos llevar el yugo de Cristo para que nos coloquemos en completa unión con él. “Llevad mi yugo sobre vosotros”, dice él. Obedeced mis requerimientos; pero estos requerimientos quizá sean diametralmente opuestos a la voluntad y propósitos de una persona en particular. ¿Qué se debe hacer entonces? Oíd lo que dice Dios: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. El yugo y la cruz son símbolos que representan una misma cosa: la entrega de la voluntad a Dios. Cuando el hombre limitado lleva el yugo, se une en compañerismo con el amado Hijo de Dios. Cuando toma la cruz, el egoísmo se elimina del alma, y el hombre queda en condiciones de aprender a llevar las cargas de Cristo. No podemos seguir a Cristo sin llevar su yugo, sin llevar su cruz y seguirlo. Si nuestra voluntad no está de acuerdo con los requerimientos divinos, debemos renunciar a nuestras inclinaciones, abandonar nuestros deseos acariciados y seguir en las pisadas de Cristo…

»Los hombres preparan yugos para su propio cuello, yugos que parecen fáciles y agradables de llevar, pero resultan ser extremadamente pesados. Jesús lo ve y dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros. El yugo que vosotros colocaréis sobre vuestro cuello, pensando que es muy adecuado, no conviene en lo más mínimo. Colocad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí las lecciones esenciales que debéis aprender; pues soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”».— Elena G. de White, Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1066

 

Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 10 «CONTROLAR EL ESTRÉS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez

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