Pensamientos vigilados
«El paralítico encontró en Cristo curación para su alma y para su cuerpo. Necesitaba la salud del alma antes de poder apreciar la salud del cuerpo. Antes de poder sanar la enfermedad física, Cristo tenía que infundir alivio al espíritu y limpiar el alma de pecado. No hay que pasar por alto esta lección. Actualmente miles que adolecen de enfermedades físicas desean, como el paralítico, oír el mensaje: “Tus pecados te son perdonados” (Mateo 9: 2). La carga del pecado, con su desasosiego y sus deseos nunca satisfechos, es la causa fundamental de sus enfermedades. No podrán encontrar alivio mientras no acudan al Médico del alma. La paz que él solo puede dar devolverá el vigor a la mente y la salud al cuerpo».— Elena G. de White, El ministerio de curación, cap. 5, pp. 43, 44
«Es necesario que demos la importancia que se merece a la influencia que tiene la mente sobre el cuerpo y este sobre aquella. La energía eléctrica del cerebro, aumentada por la actividad mental, revitaliza todo el organismo, y constituye una ayuda inapreciable para resistir la enfermedad. Esto tiene que ser bien explicado. También es necesario hablar respecto al poder de la voluntad y la importancia del dominio propio, tanto en la conservación de la salud como en su recuperación, como asimismo el efecto depresivo y hasta letal de la ira, el descontento, el egoísmo y los pensamientos impuros, y, por otra parte, el maravilloso poder revitalizador de la alegría, la generosidad y la gratitud».— Elena G. de White, La educación, cap. 21, p. 179
«Gobiernen sus pensamientos, y no les den rienda suelta. Pueden guardar y dominar sus pensamientos mediante esfuerzos decididos. Piensen correctamente, y ejecutarán acciones correctas. Tienen que guardar, pues, sus afectos y no dejarlos vagar y aferrarse de objetos impropios. Jesús los compró con su propia vida; le pertenecen; por lo tanto, lo han de consultar en todo, como en lo referente al uso que deben dar a las facultades de su mente y a los afectos de su corazón».— Elena G. de White, El hogar cristiano, cap. 7, p. 50
«La única seguridad para el alma consiste en pensar bien, pues acerca del hombre se nos dice: “Cuales son sus pensamientos íntimos, tal es él” (Proverbios 23: 7). El poder del dominio propio se acrecienta con la práctica. Lo que al principio parece difícil, se vuelve fácil con la práctica, hasta que los buenos pensamientos y acciones llegan a ser habituales. Si queremos, podemos apartarnos de todo lo vulgar y degradante, y elevarnos hasta un alto nivel, donde gozaremos del respeto de la gente y del amor de Dios».— Elena G. de White, El ministerio de curación, cap. 41, p. 353
«El último pensamiento de la noche y el primer pensamiento de la mañana deben dirigirse a Aquel en quien se centra nuestra esperanza de vida eterna».— Elena G. de White, Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 73, p. 308
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2025.
1er trimestre 2025 «RENOVAR LA MENTE»
Lección 04 «CORREGIR LAS DISTORSIONES COGNITIVAS»
Colaboradores: Felipe Torres y Adriana Jiménez
