
Cuando Adán y Eva oyeron por primera vez la promesa, esperaban que se cumpliese pronto. Dieron gozosamente la bienvenida a su primogénito, esperando que fuera el Libertador. Pero el cumplimiento de la promesa tardó. Los que la recibieron primero murieron sin verlo. Desde los días de Enoc, la promesa fue repetida por medio de los patriarcas y los profetas, manteniendo viva la esperanza de su aparición, y sin embargo no había venido. La profecía de Daniel revelaba el tiempo de su advenimiento, pero no todos interpretaban correctamente el mensaje. Transcurrió un siglo tras otro, y las voces de los profetas cesaron. La mano del opresor pesaba sobre Israel, y muchos estaban listos para exclamar: “Se han prolongado los días, y fracasa toda visión”. Pero, como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora» (Ibíd., cap. 3, pp. 23, 24). «Con intenso interés, los mundos que no habían caído habían mirado para ver a Jehová levantarse y barrer a los habitantes de la tierra. Y si Dios hubiese hecho esto, Satanás estaba listo para llevar a cabo su plan de asegurarse la obediencia de los seres celestiales […]. En toda época y en todo momento, el amor de Dios se había manifestado en favor de la especie caída» (Ibíd., p. 28).
APLÍCALA A TU VIDA
Los adventistas hemos sido llamados a ser un pueblo separado. Eso significa que no nos conformamos a las costumbres mundanas pervertidas, aunque seamos parte del mundo. Dentro del adventismo se hace evidente esta separación del mundo en nuestro estilo de vida, dónde vivimos, cómo nos vestimos, dónde estudiamos, el automóvil que manejamos, lo que bebemos, y así por el estilo. ¿Qué grado de separación del mundo tienes tú? ¿Qué piensas o cómo reaccionas hacia otras personas según el grado de separación del mundo que tengan? El Mesías no llegó tan rápidamente como los patriarcas habían esperado. Con el paso del tiempo, muchos perdieron las esperanzas. Otros perdieron la visión por completo. Elena G. de White declara que «los propósitos de Dios no conocen premura ni demora».
¿Qué piensas sobre la segunda venida de Cristo? ¿Crees que podría suceder el próximo mes? ¿El próximo año? ¿En el transcurso de tu vida? ¿Esperas tener algún logro especial en tu vida antes de la segunda venida de Cristo, como aprender a conducir, graduarte en la universidad, casarte y tener relaciones sexuales, etc.? ¿Te ofrece consuelo el siguiente versículo? «Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera pensado» (1 Corintios 2: 9). De ser así, ¿cómo?
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
1er. Trimestre 2021 “SE HIZO HOMBRE”
Lección 2: «CUENTA REGRESIVA HASTA EL SALVADOR»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin