«Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo. Con él se pusieron a discutir ciertos individuos de la sinagoga llamada de los Libertos, donde había judíos de Cirene y de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia. Como no podían hacer frente a la sabiduría ni al Espíritu con que hablaba Esteban, instigaron a unos hombres a decir: “Hemos oído a Esteban blasfemar contra Moisés y contra Dios”. Agitaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Se apoderaron de Esteban y lo llevaron ante el Consejo. Presentaron testigos falsos, que declararon: “Este hombre no deja de hablar contra este lugar santo y contra la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dejó Moisés”. Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel». «Nuestros antepasados tenían en el desierto el tabernáculo del testimonio, hecho como Dios le había ordenado a Moisés, según el modelo que este había visto. Después de haber recibido el tabernáculo, lo trajeron consigo bajo el mando de Josué, cuando conquistaron la tierra de las naciones que Dios expulsó de la presencia de ellos. Allí permaneció hasta el tiempo de David, quien disfrutó del favor de Dios y pidió que le permitiera proveer una morada para el Dios de Jacob. Pero fue Salomón quien construyó la casa. Sin embargo, el Altísimo no habita en casas construidas por manos humanas. Como dice el profeta: “El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué clase de casa me construirán?” —dice el Señor—. “¿O qué lugar de descanso? ¿No es mi mano la que ha hecho todas estas cosas?” ¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo! ¿A cuál de los profetas no persiguieron sus antepasados? Ellos mataron a los que de antemano anunciaron la venida del Justo, y ahora a este lo han traicionado y asesinado ustedes, que recibieron la ley promulgada por medio de ángeles y no la han obedecido. Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. —¡Veo el cielo abierto —exclamó—, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios! Entonces ellos, gritando a voz en cuello, se taparon los oídos y todos a una se abalanzaron sobre él, lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo» (Hechos 6: 8-15; 7: 44-58).
APLÍCALA A TU VIDA
Después de leer la sección Identifícate con la historia, completa las preguntas de la sección Explica la historia. La defensa de la fe que realizó Esteban es mucho más larga. Lee Hechos 7: 1-43 donde figura el resto de la historia. Si te parece que es muy larga para leerla de una sola vez, lee una parte en la mañana y otra por la noche. ¿Estaba listo Esteban para defender la fe en la que había llegado a creer? Los líderes judíos y sus enojados seguidores no llegaron al punto de decidir que lo matarían sino hasta el final de su defensa. ¿Qué cosa dijo Esteban que desencadenó semejante reacción?
_________________________________
#LeccionDeJovenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
1re. Trimestre 2021 “CAMINAR EN EL ESPÍRITU”
Lección 6: «EL PRIMER MÁRTIR CRISTIANO»
Colaboradores: Karla González & Gisela Barbosa

